En La Barra hablamos de

apodos

Futbolistas con apodos hay muchos. Con apodos graciosos, no tantos, pero echando la vista atrás se nos ocurren unos cuantos: “Mortadelo” Mirosavljevic, Albert Ferrer y Sergi Barjuan alias “Los ponys”, Carmelo “El Beckembauer de la Bahía”, “Copito de nieve” Koeman, “Shrek” Gravesen o Pablo “Dr. Terror” Alfaro podrían ser buenos ejemplos. Sin embargo, en #LoVemosEnEnElBar siempre estamos pensando en tu establecimiento y, por eso, hemos preparado un once titular con jugadores que, por sus apodos, te puedes llevar a tu carta en cualquier momento. Este es el equipazo que nos saldría con aquellos futbolistas con mote de comida:  1. Carlos “Lechuga” Roa Seguro que los aficionados mallorquinistas guardan muy buen recuerdo de Carlos Roa, guardameta titular en una de las mejores épocas del cuadro bermellón. De hecho, con él en la portería, el equipo por aquél entonces entrenado por Héctor Cúper disputó una final de Copa del Rey contra el F.C. Barcelona y ganó una Supercopa. En su mejor momento profesional anunció su retirada por motivos religiosos, para volver tras unos meses. También jugó en el Albacete. En cuanto a su apodo, se debe a su dieta estricta en la que, como habrás adivinado, la lechuga era la principal -cuentan que prácticamente la única- protagonista. En el caso de que Roa no te cuadre en la carta, no te preocupes, tenemos sustituto. Se trata de Germán Lux, en su momento portero del Deportivo de la Coruña que es apodado “Poroto” (alubia). Fuente: LaLiga.es  2. Cristian “Cebolla” Rodríguez Al uruguayo, ex jugador del Atlético de Madrid, se le apoda así desde las categorías inferiores de Peñarol de Montevideo, cuando por su velocidad y sus rápidas acciones hacía a sus rivales llorar. Al final, a los que hizo llorar fue a algunos aficionados colchoneros, aunque por su pobre rendimiento. Fuente: mercafichajes.es 3. Raúl “Chori” Albiol El primer “chorizo” de la alineación es para un campeón del mundo y de Europa con la Selección Española, Raúl Albiol. Parece que el mote viene de lejos, y es que fue uno de esos niños que de repente crecen mucho y al que, según se comenta, tuvieron que “enseñarle a correr con coordinación”. El mote tiene sus variantes y, en su ya mítica presentación, Pepe Reina se refirió al central como “Longaniza”. Fuente: elmundo.es  4. Pablo “Boniato” Forlán Otro uruguayo y otro atlético. Mucho mejor recuerdo que “El Cebolla” dejó en el Atleti Diego Forlán, “El Cachavacha”, un goleador como pocos se han visto a orillas del Manzanares. Como de casta la viene al galgo, su padre Pablo Justo Forlán fue un férreo central que participó en 3 mundiales con la selección charrúa. Era apodado “El Boniato”, por su constitución delgada a pesar de su altura. Fuente: 20minutos.es 5. Cesc “Empanada” Fábregas Otro de los descubrimientos de Pepe Reina, que no dudó en llamar al fino centrocampista del Chelsea “empanada” por su tendencia a evadirse de lo que está pasando a su alrededor, dicho de una manera fina y por no parafrasear al portero con eso de que “no se entera de una m_____”. Fuente: abc.es  6. Ariel “Bombón” Rosada Para muchos aficionados quizá no sean un nombre ni un apodo común, pero estamos seguros de que los seguidores del Celta lo tienen en su pensamiento. El argentino jugó en el conjunto gallego dos temporadas, desde 2007 a 2009. En Vigo dejó buen recuerdo y, en cuanto a su apodo, se dice que proviene de su etapa en México, donde le llamaban “Bombón” por su “pelo largo y cara bonita”. Se da la casualidad de que su otro apodo, más ajustado a sus características futbolísticas como centrocampista de brega, es todo lo contrario a la dulzura que inspira “bombón”: Ariel Rosada también fue conocido como “El Carnicero”. Que se ande con ojo Albiol en el vestuario. Fuente: moiceleste.com 7. Gonzalo “Chory” Castro Otro uruguayo con pasado y presente en España: Mallorca, Real Sociedad y Málaga. A Castro el apodo le viene de familia: “Lo de Chory viene de mi padre, que también era jugador. En Uruguay se ponen muchos apodos. Era por su baile. El chorizo seco, si lo tuerces, no se quiebra. Le decían chorizo por su forma de moverse, no se quebraba en el campo”. Ahí es nada. Mira que podrían haberle puesto “La roca” o “El muro”, que tampoco se quiebran, pero prefirieron compararlo con un chorizo. Fuente: marca.com 8. Ángel “El Fideo” Di María Futbolista de sobra conocido en España, no hace darle muchas vueltas al porqué de su apodo. Basta ver una imagen. Sin embargo, si te estás preguntando quién le puso el mote, fue otra cara conocida. Concretamente, Diego Armando Maradona, que en una concentración de la selección argentina se lo puso por “flaco y espigado”. Fuente: filo.news 9. Javier “Chicharito” Hernández El padre del delantero del West Ham, también futbolista, era conocido como “El Chícharo” (guisante) por sus ojos verdes. No le dieron muchas vueltas en México y a su hijo le apodaron “Chicharito”. Fuente: marca.com 10. Javier “Conejo” Saviola Barcelona, Sevilla, Real Madrid y Málaga. Saviola tiene una amplia trayectoria en el fútbol español, al que llegó desde Argentina con el apodo ya puesto: “Conejo”. Fue otro conocido quien lo inventó, para más señas “El Mono” Burgos, que cuando compartían vestuario en Ríver Plate lo llamó así “por su velocidad y porque nunca se sabía para dónde iba a salir". Fuente: sports.vice.es 11. Peter “Espárrago” Crouch Y si Saviola no destaca precisamente por su altura, todo lo contrario le ocurre a Peter Crouch, delantero inglés del Stoke City que, con 2,02 y sin llegar a los 80 kilos, es apodado “Espárrago” por razones obvias. Fuente: stokecityfc.com

Hubo un tiempo en el que los pantalones de los futbolistas eran cortos de verdad y sus botas negras, en el que en los estadios el fútbol se veía de pie, los cambios se mostraban en tablillas con números y en las áreas los porteros no había césped, solo barro. En esa época, no estaba “El Mesías”, tampoco “El Bicho”, “El Camero”, “El Extraterrestre” o “El Tiburón”, sino que por los campos dejaban muestras de su calidad “La Saeta Rubia”, “El Matador”, “Cañoncito Pum”, “La Perla Negra de Mozambique”, “O Baixinho”, “La Araña Negra”, “Batigol” o “Bam Bam”. Parece que hasta los apodos tenían otro estilo hace no tantos años, pero no nos dejemos llevar por las apariencias, puesto que tanto antes como ahora, en el arte de apodar futbolistas ha habido siempre tres tipos, principalmente: los referidos al físico, los que provienen de su forma de jugar o los que dependen de la posición en el campo. En #LoVemosEnElBar no somos capaces de elegir entre lo antiguo y lo moderno, a nosotros nos gusta el fútbol siempre. Por eso, hemos hecho una recopilación de los apodos de futbolistas de todos los tiempos que más nos han llamado la atención. Rasgos corporales Seguro que todos recordamos ver jugar a “lo pelat” Iván de la Peña, en referencia a su cabeza sin pelo; a “O Baixinho” Romario por lo corto de estatura, a la “Bestia” Julio Baptista o a “Tintín” Koeman, por su parecido con el personaje de Hergé. Sin embargo, la tradición de apodar en función de su cuerpo o de algún rasgo en concreto viene de lejos, y si no que se lo digan a la leyenda madridista Alfredo Di Stefano, “La Saeta Rubia”. Di Stefano recibió ese mote a finales de los años 40, cuando el periodista  argentino Roberto Neuberger lo acuñó por su rapidez (una saeta es una flecha o arma arrojadiza) y su cabello rubio. Por esta misma razón, también fue apodado, aunque es menos conocido, como “El Alemán”. Fuente: Defensa Central Otros que también quedaron marcados por su físico fueron “El Chopo” Iribar, por su altura, “El Flaco” Cruyff, “El Caño” Ibagaza o “El Chino” Recoba. Por tu juego te reconocerán Hay futbolistas a los que es su manera de jugar la que les marca. Por ejemplo, sin ir más lejos, sus increíbles pases al hueco le valieron a Valerón el apodo de “El Mago”. Otros ejemplos de este tipo de motes son “Talentino” Cassano, “El Metrónomo” Albertini, “Bombardero” Mihajlovic, “Pegamento” Gatusso, “La Roca” Desailly, “La Gacela” Finidi o “El Galgo” Jonás. Inolvidables también “El Káiser” Beckenbauer, “O Rey” Pelé o “El Maradona de los Cárpatos” Gica Hagi. Nuestro favorito en este apartado es “Mágico” González. Si Maradona es una leyenda en Nápoles, Mágico no lo es menos en Cádiz. Cuentan los que más le vieron jugar que podría haber sido mejor que El Pelusa, pero que simplemente no quiso. Porque él estuvo más por la labor de ser feliz y disfrutar cada momento que por machacarse en un gimnasio o en el campo de entrenamiento. Él mismo dijo que no le gustaba “tomarse el fútbol como un trabajo” y que fue “un mal profesional”. En Cádiz estuvo durante 8 temporadas y allí encontró un terreno de juego donde brillar y una ciudad donde dar rienda suelta a sus ganas de fiesta. Se hizo amigo de Camarón de la Isla y por sus calles se le vio dar toques a una naranja o regalar ropa en una barra de bar. Cuentan en la Tacita de Plata que nunca se ha visto en el Carranza un jugador igual, con ese talento. Nacido en El Salvador, fue un periodista, Rosalio Hernández Colorado, quien le apodó “El Mágico” cuando, jugando con el Antel de su país, fintó y dejó tumbados a varios jugadores del C.D. Águila. Fuente: Marca De profesión, delantero Normalmente, los delanteros goleadores son los que suelen apropiarse de los apodos más “temibles” y rudos. Pueden dar fe de ello “La Cobra” Ilie, “El Animal” Edmundo, “El Rifle” Pandiani, “El Pistolero” Anderson, “El Cazador” Huntelaar, “El Lobo” Carrasco, “Torpedo” Muller o “Matador” Kempes. Seguro que “Topo Giggio” Riquelme o “El Cuco” Ziganda se están preguntando todavía qué les falló a ellos para no tener un mote más feroz. Pero sin duda, en #LoVemosEnElBar el que más nos gusta es “Cañoncito Pum” Puskas. Ferenc Puskas se llamaba en realidad Ferenc Purcelzd, pero tras la guerra cambió su apellido por Puskas, que significa “Escopetero”. Ya apuntaba maneras de mote de delantero. Llegó al Real Madrid con 31 años y muchas dudas sobre su estado físico por su barriga (que nunca se quitó, ni falta que le hizo). En su primer entrenamiento de blanco, Di Stefano le puso otro de sus sobrenombres: "Este Pancho maneja mejor la bola con la zurda que yo con la mano". Y con Pancho Puskas se quedó. En nueve años en el Real Madrid, marcó 236 goles en 261 partidos. Sus goles contribuyeron a cinco títulos de Liga, tres de Copa de Europa, una Copa de España y una Intercontinental. Estos números le hicieron valedor del sobrenombre “Cañoncito Pum”, por su capacidad para romper las redes rivales con el cañón que tenía por zurda. Fuente: FIFA Tiempo de descuento Hay otros apodos que no sabríamos dónde ubicar pero que creemos que deben tener aquí su espacio, aunque todavía no sepamos por qué. Vaya, que han entrado en tiempo de descuento pero algunos son de Gol de Oro. Aquí van los motes random preferidos por #LoVemosEnElBar: “Paquete” Higuera, “Payaso” Aimar, “El Tato” Abadía, “Manteca” Martínez, “Lechuga” Roa, “Cuchu” Cambiasso, “Pipo” Baraja, “La Foquita” Farfán o “La garza real” Van Basten.

Futbolistas con apodos hay muchos. Con apodos graciosos, no tantos, pero echando la vista atrás se nos ocurren unos cuantos: “Mortadelo” Mirosavljevic, Albert Ferrer y Sergi Barjuan alias “Los ponys”, Carmelo “El Beckembauer de la Bahía”, “Copito de nieve” Koeman, “Shrek” Gravesen o Pablo “Dr. Terror” Alfaro podrían ser buenos ejemplos. Sin embargo, en #LoVemosEnEnElBar siempre estamos pensando en tu establecimiento y, por eso, hemos preparado un once titular con jugadores que, por sus apodos, te puedes llevar a tu carta en cualquier momento. Este es el equipazo que nos saldría con aquellos futbolistas con mote de comida:  1. Carlos “Lechuga” Roa Seguro que los aficionados mallorquinistas guardan muy buen recuerdo de Carlos Roa, guardameta titular en una de las mejores épocas del cuadro bermellón. De hecho, con él en la portería, el equipo por aquél entonces entrenado por Héctor Cúper disputó una final de Copa del Rey contra el F.C. Barcelona y ganó una Supercopa. En su mejor momento profesional anunció su retirada por motivos religiosos, para volver tras unos meses. También jugó en el Albacete. En cuanto a su apodo, se debe a su dieta estricta en la que, como habrás adivinado, la lechuga era la principal -cuentan que prácticamente la única- protagonista. En el caso de que Roa no te cuadre en la carta, no te preocupes, tenemos sustituto. Se trata de Germán Lux, en su momento portero del Deportivo de la Coruña que es apodado “Poroto” (alubia). Fuente: LaLiga.es  2. Cristian “Cebolla” Rodríguez Al uruguayo, ex jugador del Atlético de Madrid, se le apoda así desde las categorías inferiores de Peñarol de Montevideo, cuando por su velocidad y sus rápidas acciones hacía a sus rivales llorar. Al final, a los que hizo llorar fue a algunos aficionados colchoneros, aunque por su pobre rendimiento. Fuente: mercafichajes.es 3. Raúl “Chori” Albiol El primer “chorizo” de la alineación es para un campeón del mundo y de Europa con la Selección Española, Raúl Albiol. Parece que el mote viene de lejos, y es que fue uno de esos niños que de repente crecen mucho y al que, según se comenta, tuvieron que “enseñarle a correr con coordinación”. El mote tiene sus variantes y, en su ya mítica presentación, Pepe Reina se refirió al central como “Longaniza”. Fuente: elmundo.es  4. Pablo “Boniato” Forlán Otro uruguayo y otro atlético. Mucho mejor recuerdo que “El Cebolla” dejó en el Atleti Diego Forlán, “El Cachavacha”, un goleador como pocos se han visto a orillas del Manzanares. Como de casta la viene al galgo, su padre Pablo Justo Forlán fue un férreo central que participó en 3 mundiales con la selección charrúa. Era apodado “El Boniato”, por su constitución delgada a pesar de su altura. Fuente: 20minutos.es 5. Cesc “Empanada” Fábregas Otro de los descubrimientos de Pepe Reina, que no dudó en llamar al fino centrocampista del Chelsea “empanada” por su tendencia a evadirse de lo que está pasando a su alrededor, dicho de una manera fina y por no parafrasear al portero con eso de que “no se entera de una m_____”. Fuente: abc.es  6. Ariel “Bombón” Rosada Para muchos aficionados quizá no sean un nombre ni un apodo común, pero estamos seguros de que los seguidores del Celta lo tienen en su pensamiento. El argentino jugó en el conjunto gallego dos temporadas, desde 2007 a 2009. En Vigo dejó buen recuerdo y, en cuanto a su apodo, se dice que proviene de su etapa en México, donde le llamaban “Bombón” por su “pelo largo y cara bonita”. Se da la casualidad de que su otro apodo, más ajustado a sus características futbolísticas como centrocampista de brega, es todo lo contrario a la dulzura que inspira “bombón”: Ariel Rosada también fue conocido como “El Carnicero”. Que se ande con ojo Albiol en el vestuario. Fuente: moiceleste.com 7. Gonzalo “Chory” Castro Otro uruguayo con pasado y presente en España: Mallorca, Real Sociedad y Málaga. A Castro el apodo le viene de familia: “Lo de Chory viene de mi padre, que también era jugador. En Uruguay se ponen muchos apodos. Era por su baile. El chorizo seco, si lo tuerces, no se quiebra. Le decían chorizo por su forma de moverse, no se quebraba en el campo”. Ahí es nada. Mira que podrían haberle puesto “La roca” o “El muro”, que tampoco se quiebran, pero prefirieron compararlo con un chorizo. Fuente: marca.com 8. Ángel “El Fideo” Di María Futbolista de sobra conocido en España, no hace darle muchas vueltas al porqué de su apodo. Basta ver una imagen. Sin embargo, si te estás preguntando quién le puso el mote, fue otra cara conocida. Concretamente, Diego Armando Maradona, que en una concentración de la selección argentina se lo puso por “flaco y espigado”. Fuente: filo.news 9. Javier “Chicharito” Hernández El padre del delantero del West Ham, también futbolista, era conocido como “El Chícharo” (guisante) por sus ojos verdes. No le dieron muchas vueltas en México y a su hijo le apodaron “Chicharito”. Fuente: marca.com 10. Javier “Conejo” Saviola Barcelona, Sevilla, Real Madrid y Málaga. Saviola tiene una amplia trayectoria en el fútbol español, al que llegó desde Argentina con el apodo ya puesto: “Conejo”. Fue otro conocido quien lo inventó, para más señas “El Mono” Burgos, que cuando compartían vestuario en Ríver Plate lo llamó así “por su velocidad y porque nunca se sabía para dónde iba a salir". Fuente: sports.vice.es 11. Peter “Espárrago” Crouch Y si Saviola no destaca precisamente por su altura, todo lo contrario le ocurre a Peter Crouch, delantero inglés del Stoke City que, con 2,02 y sin llegar a los 80 kilos, es apodado “Espárrago” por razones obvias. Fuente: stokecityfc.com

Hubo un tiempo en el que los pantalones de los futbolistas eran cortos de verdad y sus botas negras, en el que en los estadios el fútbol se veía de pie, los cambios se mostraban en tablillas con números y en las áreas los porteros no había césped, solo barro. En esa época, no estaba “El Mesías”, tampoco “El Bicho”, “El Camero”, “El Extraterrestre” o “El Tiburón”, sino que por los campos dejaban muestras de su calidad “La Saeta Rubia”, “El Matador”, “Cañoncito Pum”, “La Perla Negra de Mozambique”, “O Baixinho”, “La Araña Negra”, “Batigol” o “Bam Bam”. Parece que hasta los apodos tenían otro estilo hace no tantos años, pero no nos dejemos llevar por las apariencias, puesto que tanto antes como ahora, en el arte de apodar futbolistas ha habido siempre tres tipos, principalmente: los referidos al físico, los que provienen de su forma de jugar o los que dependen de la posición en el campo. En #LoVemosEnElBar no somos capaces de elegir entre lo antiguo y lo moderno, a nosotros nos gusta el fútbol siempre. Por eso, hemos hecho una recopilación de los apodos de futbolistas de todos los tiempos que más nos han llamado la atención. Rasgos corporales Seguro que todos recordamos ver jugar a “lo pelat” Iván de la Peña, en referencia a su cabeza sin pelo; a “O Baixinho” Romario por lo corto de estatura, a la “Bestia” Julio Baptista o a “Tintín” Koeman, por su parecido con el personaje de Hergé. Sin embargo, la tradición de apodar en función de su cuerpo o de algún rasgo en concreto viene de lejos, y si no que se lo digan a la leyenda madridista Alfredo Di Stefano, “La Saeta Rubia”. Di Stefano recibió ese mote a finales de los años 40, cuando el periodista  argentino Roberto Neuberger lo acuñó por su rapidez (una saeta es una flecha o arma arrojadiza) y su cabello rubio. Por esta misma razón, también fue apodado, aunque es menos conocido, como “El Alemán”. Fuente: Defensa Central Otros que también quedaron marcados por su físico fueron “El Chopo” Iribar, por su altura, “El Flaco” Cruyff, “El Caño” Ibagaza o “El Chino” Recoba. Por tu juego te reconocerán Hay futbolistas a los que es su manera de jugar la que les marca. Por ejemplo, sin ir más lejos, sus increíbles pases al hueco le valieron a Valerón el apodo de “El Mago”. Otros ejemplos de este tipo de motes son “Talentino” Cassano, “El Metrónomo” Albertini, “Bombardero” Mihajlovic, “Pegamento” Gatusso, “La Roca” Desailly, “La Gacela” Finidi o “El Galgo” Jonás. Inolvidables también “El Káiser” Beckenbauer, “O Rey” Pelé o “El Maradona de los Cárpatos” Gica Hagi. Nuestro favorito en este apartado es “Mágico” González. Si Maradona es una leyenda en Nápoles, Mágico no lo es menos en Cádiz. Cuentan los que más le vieron jugar que podría haber sido mejor que El Pelusa, pero que simplemente no quiso. Porque él estuvo más por la labor de ser feliz y disfrutar cada momento que por machacarse en un gimnasio o en el campo de entrenamiento. Él mismo dijo que no le gustaba “tomarse el fútbol como un trabajo” y que fue “un mal profesional”. En Cádiz estuvo durante 8 temporadas y allí encontró un terreno de juego donde brillar y una ciudad donde dar rienda suelta a sus ganas de fiesta. Se hizo amigo de Camarón de la Isla y por sus calles se le vio dar toques a una naranja o regalar ropa en una barra de bar. Cuentan en la Tacita de Plata que nunca se ha visto en el Carranza un jugador igual, con ese talento. Nacido en El Salvador, fue un periodista, Rosalio Hernández Colorado, quien le apodó “El Mágico” cuando, jugando con el Antel de su país, fintó y dejó tumbados a varios jugadores del C.D. Águila. Fuente: Marca De profesión, delantero Normalmente, los delanteros goleadores son los que suelen apropiarse de los apodos más “temibles” y rudos. Pueden dar fe de ello “La Cobra” Ilie, “El Animal” Edmundo, “El Rifle” Pandiani, “El Pistolero” Anderson, “El Cazador” Huntelaar, “El Lobo” Carrasco, “Torpedo” Muller o “Matador” Kempes. Seguro que “Topo Giggio” Riquelme o “El Cuco” Ziganda se están preguntando todavía qué les falló a ellos para no tener un mote más feroz. Pero sin duda, en #LoVemosEnElBar el que más nos gusta es “Cañoncito Pum” Puskas. Ferenc Puskas se llamaba en realidad Ferenc Purcelzd, pero tras la guerra cambió su apellido por Puskas, que significa “Escopetero”. Ya apuntaba maneras de mote de delantero. Llegó al Real Madrid con 31 años y muchas dudas sobre su estado físico por su barriga (que nunca se quitó, ni falta que le hizo). En su primer entrenamiento de blanco, Di Stefano le puso otro de sus sobrenombres: "Este Pancho maneja mejor la bola con la zurda que yo con la mano". Y con Pancho Puskas se quedó. En nueve años en el Real Madrid, marcó 236 goles en 261 partidos. Sus goles contribuyeron a cinco títulos de Liga, tres de Copa de Europa, una Copa de España y una Intercontinental. Estos números le hicieron valedor del sobrenombre “Cañoncito Pum”, por su capacidad para romper las redes rivales con el cañón que tenía por zurda. Fuente: FIFA Tiempo de descuento Hay otros apodos que no sabríamos dónde ubicar pero que creemos que deben tener aquí su espacio, aunque todavía no sepamos por qué. Vaya, que han entrado en tiempo de descuento pero algunos son de Gol de Oro. Aquí van los motes random preferidos por #LoVemosEnElBar: “Paquete” Higuera, “Payaso” Aimar, “El Tato” Abadía, “Manteca” Martínez, “Lechuga” Roa, “Cuchu” Cambiasso, “Pipo” Baraja, “La Foquita” Farfán o “La garza real” Van Basten.