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Reforma Laboral: cómo gestionar la temporalidad de los contratos en los restaurantes

La temporalidad de los contratos es un aspecto que está muy relacionado con el mundo de la hostelería, sobre todo por las temporadas de verano y Navidad. Según la última Encuesta de Población Activa, España ya se sitúa a la cabeza de la Unión Europea en lo que respecta a la tasa de temporalidad, con unas cifras que aumentan 96 centésimas en los últimos 12 meses y ya llegan hasta el 26,2%.

Dentro de este panorama, la hostelería es el segundo en el que la temporalidad tiene un mayor impacto, con un 12%, únicamente superado por la Sanidad, cuya tasa de trabajadores temporales alcanza el 15%. La ministra de Trabajo Yolanda Díaz, ha presentado las nuevas modificaciones y claves que se pondrán en vigor en esta reforma laboral, que tiene como objetivo una de las grandes problemáticas que lastra el mercado español. A continuación, te contamos qué sabemos sobre los aspectos que quiere cambiar el Gobierno respecto a la temporalidad de los contratos.

Temporalidad de los contratos

Como hemos mencionado anteriormente, uno de los objetivos primordiales de la nueva reforma laboral es poner freno a las temporalidades en los contratos de trabajo que ocupan una tasa tan importante del mercado laboral español. Una de las principales medidas propuesta para la consecución de este objetivo es que desaparece de la legislación el contrato temporal por obra o servicio.

Además, las empresas españolas pasan de tener más de una treintena de tipos de contratos diferentes entre los que escoger en el momento de firmar una nueva incorporación, a tener básicamente tres: indefinido, temporal y de formación. Se pretende que el contrato indefinido se convierta en el habitual, al mismo tiempo que se impulsa la modalidad de contrato fijo-discontinuo y que únicamente se tenga que recurrir a la temporalidad bajo circunstancias muy específicas de la producción.

¿Cuáles son las alternativas para la hostelería?

La estacionalidad para sectores como la hostelería o el turismo es un factor determinante a la hora de afrontar la contratación. Para amparar las actividades de temporada, las empresas tendrán la posibilidad de firmar contratos temporales de tipo estructural bajo dos causas: por circunstancias de la producción (por un tiempo máximo de 6 meses ampliables a un año por convenio) y para campañas ocasionales como el verano o la Navidad (duración máxima de 90 días al año no consecutivos).

La nueva reforma también tiene en consideración los contratos de sustitución, que pasarán a considerarse como fijos cuando tenga 18 meses en un periodo de 24. Por su parte, el contrato de formación incluye el nuevo contrato de alternancia con una duración no superior a dos años y enfocado a los menores de treinta años que busquen una opción para compaginar el trabajo con los estudios, así como el contrato de práctica profesional con una duración de entre seis meses y un año.

Penalización por incumplimiento

Otro de los objetivos principales de la nueva reforma es combatir el fraude con el aumento de las penalizaciones. Así, el incumplimiento de las normas supondrá que el trabajador temporal pase a ser considerado fijo. Además, las multas por contratos fraudulentos aumentan de los 8.000 hasta un máximo de 10.000 euros. Se tratará de sanciones individualizadas a pagar por cada trabajador en una situación irregular.

Las empresas tienen a partir de ahora hasta el 30 de marzo, como fecha límite para adaptar sus contratos temporales a las normas introducidas por la nueva reforma y evitar así posibles penalizaciones.

A medida que se acerque la fecha dispondremos de más información sobre la aplicación de esta nueva normativa. Estar informado respecto a estos cambios va a ser muy importante para la buena consecución del trabajo en establecimientos como bares y restaurantes.

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