Consejos para llenar el bar

Claves para realizar un buen plan de negocio antes de abrir un restaurante

Los españoles están deseando volver a los bares y restaurantes con normalidad, algo que parece estar cada vez más cerca. Un contexto en el que podrían surgir oportunidades de negocio para el sector, una vez que la situación de la pandemia se vaya regularizando. Si estás pensando en abrir un negocio de hostelería cuando la situación se calme, debes tener un plan de negocio correctamente estructurado. Te ayudamos con estos consejos.

Lanzarse a una aventura empresarial propia supone un gran reto tanto personal como profesional. Especialmente en un momento tan complicado como el que vivimos, con una crisis sanitaria que ha precedido a una crisis económica. Sin embargo, ha sido una época clave para que muchas personas se decidan a abrir su propio negocio. Y, pese a que la hostelería ha sido un sector muy castigado, también ha dado pie a nuevos modelos de negocio.

El comienzo de un proyecto siempre es ilusionante y retador -excepto quizá la Superliga, que va por el camino contrario-, pero debe hacerse con mesura, organización y una buena planificación. Sea cual sea el modelo de negocio relacionado con la hostelería (restaurante, gastrobar, take away, comida a domicilio…) es preciso elaborar un plan de negocio adecuado.

La importancia de tener un buen plan de negocio es capital, pues de ello depende el desarrollo posterior y el éxito del mismo. Sin embargo, puede suponer un hándicap para alguien que no se haya adentrado en un proyecto así anteriormente. Tranquilo, somos tu Simeone particular. A continuación, te desvelamos los puntos que debería contener un buen plan de negocio para tu futuro bar o restaurante.

1. Análisis del sector

Es importante tener en cuenta no solo qué está haciendo nuestra competencia, en función del tipo de local que vayas a montar, sino también qué se mueve en el sector. Estar al día de las tendencias es clave para tener éxito, pues ofreces a los clientes lo que en cada momento demandan. Por ejemplo, debes saber qué tipo de platos están más de moda, qué vinos tiene cada año la Guía Peñín o qué tendencias de decoración imperan.

2. Desarrollo de la idea

El siguiente paso es definir cómo va a ser tu restaurante. En este aspecto es interesante resaltar sus características, cuál va a ser su principal especialización y valor diferencial, dónde estará ubicado, qué tipo de servicios ofrecerá, etc. Te recomendamos que, en este punto inicial del plan, definas lo más detalladamente posible el proyecto. De esta forma resultará más sencillo contemplar todos los requerimientos técnicos, productos, materiales, etc., necesarios para llevarlo a cabo.

A nivel comercial, es importante definir qué tipo de cocina vas a ofrecer, qué platos introducirás en tu carta, qué estrategia vas a seguir, etc. Por ejemplo, no es lo mismo ofrecer un menú diferente cada semana aprovechando productos de temporada, que especializarte como restaurante micológico. Te aconsejamos tener en cuenta las características propias de cada entorno: el producto local, la tradición gastronómica de la zona, la cultura más o menos vanguardista, el perfil de cliente mayoritario, etc.

3. Producción y recursos humanos y materiales

Ya tienes la idea y el análisis del mercado. Ahora es momento de plantear qué recursos hacen falta para materializarla. Y en este momento del plan de negocio es necesario contemplar diferentes tipos de recursos:

  • Humanos: debes determinar qué personal necesitas en tu negocio, desde el cocinero hasta los camareros y jefes de sala, pasando por la persona encargada de la limpieza o el gerente de contabilidad.
  • Materiales: es decir, los elementos físicos que van a formar parte de tu restaurante. Desde mesas, sillas, vasos, cubertería, manteles hasta los electrodomésticos para cocinar e incluso los alimentos.
  • Servicios: debes contemplar todos los recursos no materiales que necesitas, como el TPV virtual, o servicios periódicos como la limpieza, la contabilidad o la asesoría legal para tu negocio.

4. Plan financiero

Esta parte debe recoger todo lo plasmado anteriormente y traducirlo en términos de inversión, previsión de gastos y predefinición de márgenes. Si la planificación previa ha sido buena, no debería haber inversiones y gastos sorpresa en este punto. Algunos de los más relevantes y que necesitarás sea cual sea tu modelo de negocio son:

  • Gastos fijos: alquiler del local, sueldos, luz, agua, gas, calefacción, etc.)
  • Dispositivos tecnológicos y equipos informáticos (TPV, ordenador, comandero, tablets para visualizar las cartas, televisión, datáfono, etc.)
  • Mobiliario y menaje
  • Electrodomésticos
  • Servicios
  • Gastos relacionados con marketing y publicidad (anuncios en redes sociales, merchandising, cartelería, página web, etc.)
  • Reforma del local, si fuera necesaria
  • Fianza
  • Productos alimentarios (ingredientes, bebidas, suministros básicos)

Aunque hayamos desglosado exhaustivamente todos los gastos que deben estar cubiertos, es recomendable dedicar una partida a “gastos imprevistos”, para poder hacer frente a nuevas necesidades que surjan sin que suponga un problema económico.

A partir de este análisis debes definir qué margen vas a sumar para obtener el precio de venta al público. Ten en cuenta que, a la hora de establecerlo, éste debe ser lo suficientemente elevado como para que te reporte beneficios una vez estén cubiertos todos los gastos mensuales. Además, en un sector como la hostelería es importante también estudiar qué precios ofrece la competencia directa, para que no existan grandes desfases con negocios similares que puedan hacerte perder clientes.

5. Difusión y visibilidad

Ahora que ya tienes clara la viabilidad del negocio, es momento de pensar también qué estrategia de comunicación vas a seguir. Es esencial contar con una página web acorde con el estilo de tu local, y que sirva como carta de presentación ante potenciales clientes. Debe ser atractiva e invitar al usuario a visitar tu restaurante, destacando las fortalezas principales.

También debes contemplar una estrategia de redes sociales, en la que definas aspectos como:

  • Qué perfiles de redes vas a abrir. Por ejemplo, si te vas a dirigir a un target más joven, probablemente debas apostar por redes como Instagram o TikTok.
  • Estilo y tono de tus publicaciones. Hay restaurantes que utilizan las redes para presentar los platos de la carta, mientras que otros se apoyan en ellas como una vía para compartir eventos, información sectorial de interés, etc. Independientemente del tipo de contenido que publiques, trata de mantener un mismo estilo visual (colores corporativos predominantes, misma línea para fotografiar los platos) y un tono acorde al tipo de público que te lee.
  • Periodicidad de publicación. Sé realista y establece un ritmo de publicación que vayas a poder mantener de forma coherente.

El plan de negocio es la hoja de ruta que va a marcar el arranque de tu proyecto de restauración. Por tanto, debes dedicarle el tiempo suficiente como para que esté todo bien contemplado, lo cual será sinónimo de buena organización. De lo contrario, es probable que surjan contratiempos de forma constante que te impidan planificar tu negocio de forma adecuada. Lo mejor es seguir una estrategia a lo Marcelo Bielsa: planificada, organizada y constante.

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