En La Barra hablamos de

mundial

Echar la vista atrás en la historia de los mundiales es recordar el codazo de Tassotti a Luis Enrique, el fatídico gol anulado frente a Corea, la lección de fútbol que nos dio Zizou en el 2006, el fallo de Zubizarreta ante Nigeria en el 98, los cuatro goles de Butragueño en México… Y por supuesto, a Puyol despegando en el área alemana, a Van der Vaart tratando sin éxito de repeler el tiro de Iniesta y a Casillas alzando el trofeo al cielo de Johannesburgo. Y es que siempre es más fácil recordar las alegrías y decepciones de nuestro equipo. Sin embargo, desde que se celebró el primer Campeonato del Mundo, son muchas las historias y anécdotas, algunas inverosímiles y hasta esperpénticas, que se han sucedido en las 20 ediciones que, hasta el momento, se han disputado. Te invitamos echar la vista atrás para recordar alguna de estas “curiosidades”: 1930 - Héctor Castro, el “divino manco” uruguayo El primer Campeonato del Mundo se disputó en Uruguay en el año 1930. Allí, el conjunto charrúa acabó levantando el trofeo con un protagonista de excepción, Héctor Castro, apodado “divino manco”. Castro fue uno de los héroes de la final, pues marcó el 4 a 2 en la victoria de la selección uruguaya sobre Argentina. Nada extraño si no fuese porque a Castro le faltaba un brazo, extremidad que perdió en un accidente con una motosierra a los 13 años. Un ejemplo de superación único hasta el momento. La Segunda Guerra Mundial supuso la cancelación de dos mundiales, los correspondientes a 1942 y 1946. Durante la contienda, Ottorino Barassi, vicepresidente de la federación internacional, fue el encargado de que el trofeo estuviese a buen recaudo, a salvo de un probable expolio por parte del ejército nazi. 1950 - Descalzos y orgullosos Brasil, 1950. La renuncia de Birmania abre de par en par las puertas del Campeonato del Mundo a la selección de la India, que había sido la revelación de los JJOO de Londres dos años antes. En aquél torneo, llamaron la atención de todos porque sus jugadores no usaban botas de fútbol. Jugaban solo con una venda a modo de protección. Continuaron jugando descalzos hasta que en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952 algunos futbolistas sufrieron congelaciones en los dedos. 1950 – La Azzurra, en barco hasta Brasil tras un accidente aéreo El 4 de mayo de 1949, 18 jugadores del equipo bautizado como “Il Grande Torino”, uno de los conjuntos más fuertes de Italia en la época, perdieron la vida en un accidente aéreo. La “Tragedia de Superga” supuso no solo un tremendo impacto para el club, sino también para todo el fútbol italiano y, especialmente, para la selección Azzurra que el año siguiente iba a disputar el campeonato de Brasil. 1962 – El árbitro que se vengó de la URSS El 3 de junio de 1962, Colombia y la todopoderosa URSS, con Lev Yashin “La Araña Negra” bajo palos, se enfrentaban en el primer partido del torneo de Chile. El encargado de impartir justicia era Joao Etzel Filho, un colegiado brasileño que al final hizo todo lo contrario. A falta de media hora para cumplirse el tiempo reglamentario, la URSS ganaba sin dificultades al cuadro cafetero por 4 goles a 1. Una serie de decisiones parciales de Filho provocaron que Colombia acabase empatando aquél partido. Filho admitió años después haber pitado a favor de Colombia: "Yo empaté aquel partido. Soy descendiente de húngaros y odio a los rusos desde que invadieron Hungría en 1956". Una venganza con silbato. 1962 – El torneo más duro El campeonato de Chile también es recordado como el más duro, por no decir violento, de la historia. Los propios anfitriones protagonizaron el considerado encuentro más sucio de la historia de los mundiales. Fue el que les enfrentó a Italia, calentado previamente por prensa y equipos y bautizado después como “La Batalla de Santiago”. Basta con ver las imágenes para darse cuenta de que no se ha exagerado nada: Pero no fue el único. De hecho, si este es considerado el Campeonato del Mundo más violento es por algo: el tercer día de competición 34 jugadores ya habían caído lesionados y se alcanzaron los 50 en el cuarto. 1966 - Antonio Ubaldo Rattín, el “culpable” de que existan las tarjetas Rattín era el capitán de la selección de Argentina en el campeonato de 1966.  En un partido de cuartos de final frente a Inglaterra, el árbitro Rudolf Kreitlein acabó expulsando al jugador de la albiceleste de manera verbal, ya que no existían las tarjetas. La razón, las continuas quejas de Rattín, que incluso llegó a pedir un intérprete para protestar al colegiado. Para evitar más situaciones como estas, se decidió establecer las tarjetas amarillas y rojas para el siguiente torneo, celebrado en México en 1970. 1982 – El jeque que anuló un gol en España En 1982, y con el estadio José Zorrilla como testigo, un espectador logró que el árbitro anulase un gol a la selección francesa. Pero el aficionado no era un cualquiera. Era un jeque de Kuwait, hermano del Emir para más señas. Corría el minuto 35 de la segunda parte y Francia dominaba por 3 a 1. Genghini para Platini, que con el exterior habilita a Giresse, que controla y marca. 4 a 1. O eso parecía. Porque los jugadores de Kuwait se quejan de que un espectador había hecho sonar un silbato y les ha confundido. En la grada, un hombre indica al equipo kuwaití que se retire. Era Fahad Al-Ahmed Al-Jaber Al-Sabah, el jeque. No contento con su protesta, decide bajar a “charlar” con el colegiado soviético Miroslav Stipar, que finalmente accedió a anular el gol. ¿Qué razones tan convincentes le daría? 1998 – El amuleto Barthez Francia jugó en casa -y ganó- el campeonato de 1998. Desailly, Pires, Deschamps, Lizarazu, Zidane, Djorkaeff… Un auténtico equipazo en el que también estaban Laurent Blanc y Fabien Barthez, que instauraron un ritual que acabó convirtiéndose en garantía de buena suerte. Concretamente, el central besaba la calva de su portero antes de que comenzase el partido. Tan bien les fue que, a pesar de no poder disputar la final por estar expulsado, Blanc repitió el gesto en el vestuario antes de medirse a Brasil. Hasta el mismísimo presidente de la República, Jacques Chirac, acabó besando la despejada cabeza de Barthez.  2010 – El guaraní para jugar al despiste  Llegamos al 2010, nuestro campeonato favorito, nuestra estrella sobre el escudo. Un distintivo que costó y por el que se sufrió frente a selecciones como Suiza, Chile, Alemania, Portugal… y Paraguay, al que vencimos con gol de Villa -benditos postes-. El conjunto albirrojo, dirigido por el Tata Martino, evitó que los españoles se enterasen de lo que estaban hablando durante el partido recurriendo al guaraní, lengua indígena que se enseña a todos los habitantes del país en el colegio. Afortunadamente, esta táctica no surtió todo el efecto que esperaban. 2018 – El seleccionador, destituido a dos días del inicio del torneo   De esta historia inverosímil también somos protagonistas, aunque lamentablemente no de manera indirecta como en la anterior. La destitución de Lopetegui, seleccionador español, a dos días del debut en el campeonato del combinado nacional es un hecho sin precedentes. Todo comenzó con el anuncio de su fichaje por el Real Madrid tres días antes del partido ante Portugal correspondiente a la primera fase. A partir de ese momento, rumores, especulaciones y un ambiente enrarecido en el seno de la federación y el vestuario tuvieron como consecuencia la destitución, horas después, del técnico vasco. Para muchos, un ridículo histórico de “La Roja” que la convirtió en el hazmerreír del mundo del fútbol. Para otros, una decisión acertada, pues el equipo era lo primero y requería toda la concentración. Para nosotros, una piedra más en el camino que estamos seguros el equipo podrá esquivar en el camino hacia la gloria de Moscú.

Si San Mamés es “La Catedral” del fútbol español, ese honor en MotoGP™ lo ostenta el circuito neerlandés de Assen, “La Catedral del Motociclismo”, un trazado lleno de historia que se ha mantenido año tras año en el campeonato desde su primera edición, en 1949. Otros clásicos, como el circuito de la Isla de Man, Spa o Monza, no lo consiguieron. Una de las señas de identidad del Gran Premio de Holanda de MotoGP™ es que era el único que se disputaba en sábado, concretamente el último de junio. Lamentablemente para los amantes de las tradiciones, desde la edición de 2016 esto ya no es así y, al igual que el resto de los Grandes Premios, la carrera se celebra en domingo. Los aficionados al ciclismo recordarán además que, en 2009, la Vuelta a España partió del mítico circuito holandés. Pero volviendo al Motor, os contamos algunas particularidades o anécdotas que hacen de Assen un lugar sin igual en la historia del Motociclismo: Con la Iglesia hemos topado. Y es que la razón de que las carreras se celebrasen desde 1925 y hasta 2015 en sábado, fue que había una iglesia ubicada en los alrededores y, para que los fieles pudiesen seguir asistiendo a misa los domingos sin sufrir cortes en los accesos, el ayuntamiento de la localidad decretó que se corriese siempre en sábado. Además de MotoGP™, Assen también es sede del Campeonato Mundial de Superbikes, del Campeonato Británico de Superbikes y del Campeonato Mundial de Motocross. Y es que es de los pocos circuitos que está única y exclusivamente diseñado para motos. La extensión original del circuito era de 16.540 metros. En 1955 se acortó hasta los 7.705 metros, en 1984 hasta los 6.134 metros y, en 2006, a750 metros. De su trazado original, únicamente se conserva la recta principal. Tiene capacidad para 000 espectadores, de los que 60.000 pueden ver la carrera sentados. Es “nuestro” circuito preferido: Los pilotos españoles se sienten en Assen como en casa. 43 veces han ganado en el trazado holandés, más que en cualquier otro circuito del Mundial. Ángel “12+1” Nieto tiene la “pole” en victorias nacionales con 15 -en 50cc y 125cc-, seguido de Jorge Martínez Aspar (5), Jorge Lorenzo y Marc Márquez (4). Marc Márquez tiene el récord del circuito, con un tiempo medio de 1’33.617 por vuelta. El de Cervera “voló” sobre Assen en 2015 a una velocidad media de 146.7 km/h, alcanzando los 319.8 km/h. La vuelta rápida es para Valentino Rossi, que completó el circuito en 1’32.627. El trazado se caracteriza por su adherencia -incluso en condiciones climatológicas adversas- y por ser considerado uno de los más técnicos del Mundial. Empate y tan amigos. En 1975 tuvo lugar en Assen un hecho que, a día de hoy, sigue siendo único. En la carrera de 500cc, Barry Sheene y Giacomo Agostini terminaron la carrera exactamente con el mismo tiempo, incluidas hasta las décimas de segundo, máximo de medición en aquella época.

Echar la vista atrás en la historia de los mundiales es recordar el codazo de Tassotti a Luis Enrique, el fatídico gol anulado frente a Corea, la lección de fútbol que nos dio Zizou en el 2006, el fallo de Zubizarreta ante Nigeria en el 98, los cuatro goles de Butragueño en México… Y por supuesto, a Puyol despegando en el área alemana, a Van der Vaart tratando sin éxito de repeler el tiro de Iniesta y a Casillas alzando el trofeo al cielo de Johannesburgo. Y es que siempre es más fácil recordar las alegrías y decepciones de nuestro equipo. Sin embargo, desde que se celebró el primer Campeonato del Mundo, son muchas las historias y anécdotas, algunas inverosímiles y hasta esperpénticas, que se han sucedido en las 20 ediciones que, hasta el momento, se han disputado. Te invitamos echar la vista atrás para recordar alguna de estas “curiosidades”: 1930 - Héctor Castro, el “divino manco” uruguayo El primer Campeonato del Mundo se disputó en Uruguay en el año 1930. Allí, el conjunto charrúa acabó levantando el trofeo con un protagonista de excepción, Héctor Castro, apodado “divino manco”. Castro fue uno de los héroes de la final, pues marcó el 4 a 2 en la victoria de la selección uruguaya sobre Argentina. Nada extraño si no fuese porque a Castro le faltaba un brazo, extremidad que perdió en un accidente con una motosierra a los 13 años. Un ejemplo de superación único hasta el momento. La Segunda Guerra Mundial supuso la cancelación de dos mundiales, los correspondientes a 1942 y 1946. Durante la contienda, Ottorino Barassi, vicepresidente de la federación internacional, fue el encargado de que el trofeo estuviese a buen recaudo, a salvo de un probable expolio por parte del ejército nazi. 1950 - Descalzos y orgullosos Brasil, 1950. La renuncia de Birmania abre de par en par las puertas del Campeonato del Mundo a la selección de la India, que había sido la revelación de los JJOO de Londres dos años antes. En aquél torneo, llamaron la atención de todos porque sus jugadores no usaban botas de fútbol. Jugaban solo con una venda a modo de protección. Continuaron jugando descalzos hasta que en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952 algunos futbolistas sufrieron congelaciones en los dedos. 1950 – La Azzurra, en barco hasta Brasil tras un accidente aéreo El 4 de mayo de 1949, 18 jugadores del equipo bautizado como “Il Grande Torino”, uno de los conjuntos más fuertes de Italia en la época, perdieron la vida en un accidente aéreo. La “Tragedia de Superga” supuso no solo un tremendo impacto para el club, sino también para todo el fútbol italiano y, especialmente, para la selección Azzurra que el año siguiente iba a disputar el campeonato de Brasil. 1962 – El árbitro que se vengó de la URSS El 3 de junio de 1962, Colombia y la todopoderosa URSS, con Lev Yashin “La Araña Negra” bajo palos, se enfrentaban en el primer partido del torneo de Chile. El encargado de impartir justicia era Joao Etzel Filho, un colegiado brasileño que al final hizo todo lo contrario. A falta de media hora para cumplirse el tiempo reglamentario, la URSS ganaba sin dificultades al cuadro cafetero por 4 goles a 1. Una serie de decisiones parciales de Filho provocaron que Colombia acabase empatando aquél partido. Filho admitió años después haber pitado a favor de Colombia: "Yo empaté aquel partido. Soy descendiente de húngaros y odio a los rusos desde que invadieron Hungría en 1956". Una venganza con silbato. 1962 – El torneo más duro El campeonato de Chile también es recordado como el más duro, por no decir violento, de la historia. Los propios anfitriones protagonizaron el considerado encuentro más sucio de la historia de los mundiales. Fue el que les enfrentó a Italia, calentado previamente por prensa y equipos y bautizado después como “La Batalla de Santiago”. Basta con ver las imágenes para darse cuenta de que no se ha exagerado nada: Pero no fue el único. De hecho, si este es considerado el Campeonato del Mundo más violento es por algo: el tercer día de competición 34 jugadores ya habían caído lesionados y se alcanzaron los 50 en el cuarto. 1966 - Antonio Ubaldo Rattín, el “culpable” de que existan las tarjetas Rattín era el capitán de la selección de Argentina en el campeonato de 1966.  En un partido de cuartos de final frente a Inglaterra, el árbitro Rudolf Kreitlein acabó expulsando al jugador de la albiceleste de manera verbal, ya que no existían las tarjetas. La razón, las continuas quejas de Rattín, que incluso llegó a pedir un intérprete para protestar al colegiado. Para evitar más situaciones como estas, se decidió establecer las tarjetas amarillas y rojas para el siguiente torneo, celebrado en México en 1970. 1982 – El jeque que anuló un gol en España En 1982, y con el estadio José Zorrilla como testigo, un espectador logró que el árbitro anulase un gol a la selección francesa. Pero el aficionado no era un cualquiera. Era un jeque de Kuwait, hermano del Emir para más señas. Corría el minuto 35 de la segunda parte y Francia dominaba por 3 a 1. Genghini para Platini, que con el exterior habilita a Giresse, que controla y marca. 4 a 1. O eso parecía. Porque los jugadores de Kuwait se quejan de que un espectador había hecho sonar un silbato y les ha confundido. En la grada, un hombre indica al equipo kuwaití que se retire. Era Fahad Al-Ahmed Al-Jaber Al-Sabah, el jeque. No contento con su protesta, decide bajar a “charlar” con el colegiado soviético Miroslav Stipar, que finalmente accedió a anular el gol. ¿Qué razones tan convincentes le daría? 1998 – El amuleto Barthez Francia jugó en casa -y ganó- el campeonato de 1998. Desailly, Pires, Deschamps, Lizarazu, Zidane, Djorkaeff… Un auténtico equipazo en el que también estaban Laurent Blanc y Fabien Barthez, que instauraron un ritual que acabó convirtiéndose en garantía de buena suerte. Concretamente, el central besaba la calva de su portero antes de que comenzase el partido. Tan bien les fue que, a pesar de no poder disputar la final por estar expulsado, Blanc repitió el gesto en el vestuario antes de medirse a Brasil. Hasta el mismísimo presidente de la República, Jacques Chirac, acabó besando la despejada cabeza de Barthez.  2010 – El guaraní para jugar al despiste  Llegamos al 2010, nuestro campeonato favorito, nuestra estrella sobre el escudo. Un distintivo que costó y por el que se sufrió frente a selecciones como Suiza, Chile, Alemania, Portugal… y Paraguay, al que vencimos con gol de Villa -benditos postes-. El conjunto albirrojo, dirigido por el Tata Martino, evitó que los españoles se enterasen de lo que estaban hablando durante el partido recurriendo al guaraní, lengua indígena que se enseña a todos los habitantes del país en el colegio. Afortunadamente, esta táctica no surtió todo el efecto que esperaban. 2018 – El seleccionador, destituido a dos días del inicio del torneo   De esta historia inverosímil también somos protagonistas, aunque lamentablemente no de manera indirecta como en la anterior. La destitución de Lopetegui, seleccionador español, a dos días del debut en el campeonato del combinado nacional es un hecho sin precedentes. Todo comenzó con el anuncio de su fichaje por el Real Madrid tres días antes del partido ante Portugal correspondiente a la primera fase. A partir de ese momento, rumores, especulaciones y un ambiente enrarecido en el seno de la federación y el vestuario tuvieron como consecuencia la destitución, horas después, del técnico vasco. Para muchos, un ridículo histórico de “La Roja” que la convirtió en el hazmerreír del mundo del fútbol. Para otros, una decisión acertada, pues el equipo era lo primero y requería toda la concentración. Para nosotros, una piedra más en el camino que estamos seguros el equipo podrá esquivar en el camino hacia la gloria de Moscú.

Si San Mamés es “La Catedral” del fútbol español, ese honor en MotoGP™ lo ostenta el circuito neerlandés de Assen, “La Catedral del Motociclismo”, un trazado lleno de historia que se ha mantenido año tras año en el campeonato desde su primera edición, en 1949. Otros clásicos, como el circuito de la Isla de Man, Spa o Monza, no lo consiguieron. Una de las señas de identidad del Gran Premio de Holanda de MotoGP™ es que era el único que se disputaba en sábado, concretamente el último de junio. Lamentablemente para los amantes de las tradiciones, desde la edición de 2016 esto ya no es así y, al igual que el resto de los Grandes Premios, la carrera se celebra en domingo. Los aficionados al ciclismo recordarán además que, en 2009, la Vuelta a España partió del mítico circuito holandés. Pero volviendo al Motor, os contamos algunas particularidades o anécdotas que hacen de Assen un lugar sin igual en la historia del Motociclismo: Con la Iglesia hemos topado. Y es que la razón de que las carreras se celebrasen desde 1925 y hasta 2015 en sábado, fue que había una iglesia ubicada en los alrededores y, para que los fieles pudiesen seguir asistiendo a misa los domingos sin sufrir cortes en los accesos, el ayuntamiento de la localidad decretó que se corriese siempre en sábado. Además de MotoGP™, Assen también es sede del Campeonato Mundial de Superbikes, del Campeonato Británico de Superbikes y del Campeonato Mundial de Motocross. Y es que es de los pocos circuitos que está única y exclusivamente diseñado para motos. La extensión original del circuito era de 16.540 metros. En 1955 se acortó hasta los 7.705 metros, en 1984 hasta los 6.134 metros y, en 2006, a750 metros. De su trazado original, únicamente se conserva la recta principal. Tiene capacidad para 000 espectadores, de los que 60.000 pueden ver la carrera sentados. Es “nuestro” circuito preferido: Los pilotos españoles se sienten en Assen como en casa. 43 veces han ganado en el trazado holandés, más que en cualquier otro circuito del Mundial. Ángel “12+1” Nieto tiene la “pole” en victorias nacionales con 15 -en 50cc y 125cc-, seguido de Jorge Martínez Aspar (5), Jorge Lorenzo y Marc Márquez (4). Marc Márquez tiene el récord del circuito, con un tiempo medio de 1’33.617 por vuelta. El de Cervera “voló” sobre Assen en 2015 a una velocidad media de 146.7 km/h, alcanzando los 319.8 km/h. La vuelta rápida es para Valentino Rossi, que completó el circuito en 1’32.627. El trazado se caracteriza por su adherencia -incluso en condiciones climatológicas adversas- y por ser considerado uno de los más técnicos del Mundial. Empate y tan amigos. En 1975 tuvo lugar en Assen un hecho que, a día de hoy, sigue siendo único. En la carrera de 500cc, Barry Sheene y Giacomo Agostini terminaron la carrera exactamente con el mismo tiempo, incluidas hasta las décimas de segundo, máximo de medición en aquella época.

Desde hace varios años, en España casi damos por supuesto antes de comenzar cualquier fase de clasificación para un Campeonato del Mundo de Fútbol seguro que allí estaremos, y que partidos contra selecciones de la enjundia de Liechtenstein, Luxemburgo, Andorra, Armenia y otras que campan por los estadios de Europa son poco más que un entrenamiento, una pachanguita de solteros contra casados. Sin embargo, hay muchos cracks del fútbol que, aunque parezca mentira, no saben lo que es rascar bola en un Campeonato del Mundo. En #LoVemosEnElBar nos ponemos nostálgicos y recordamos a 11 jugadorazos que nunca estuvieron en un Mundial. 1. Alfredo Di Stefano “La Saeta Rubia”, icono merengue y uno de los más grandes de la historia del fútbol no participó en la mayor competición de selecciones. Lo intentó con diferentes combinados, Argentina y España, pero tras declinar la convocatoria con la albiceleste en los mundiales de Brasil 50 y Suiza 54, con España la suerte le fue esquiva: no lograron clasificarse para Suecia 1958 y una lesión le privó de jugar el de Chile 62. 2. Lazslo Kubala De Madrid cogemos el puente aéreo hacia Barcelona. Ídolo culé y, para muchos, uno de los mejores jugadores europeos que han pisado el verde. Aunque parezca increíble, y al igual que Di Stefano, Kubala nunca llegó a disputar un Mundial, y eso que lo intentó con tres selecciones diferentes, algo permitido en la época: Hungría, Checoslovaquia y España. 3. Ryan Giggs Leyenda del Manchester United que, a pesar de ser un jugador de clase mundial, nunca pudo clasificar a su selección. Y es que en Gales la querencia es mayor por el balón oval que por el esférico, y en un país donde manda el rugby Giggs nunca tuvo una selección de su talla. Nada más y nada menos que 102 partidos internacionales jugó entre 1991 y 2007 con el escudo del dragón al pecho, finalmente sin la recompensa de estar presente en la cita mundialista. 4. Gareth Bale Otro galés que por el momento no ha disputado un Mundial es “El Expreso de Cardiff”. Gareth Bale capitaneó a su selección en la pasada Eurocopa con un papel más que meritorio, pero todavía no ha conseguido clasificarla para un Campeonato del Mundo. ¿Será el de Rusia 2018 el primero? 5. David Ginola Extremo y delantero con clase a raudales, “Le Magnifique” puso su toque a disposición de equipos como el PSG, Newcastle o Tottenham, además de jugar para la selección francesa, con la que nunca pudo luchar por la Copa Mundial de la FIFA. 6. Eric Cantona Francés como Ginola e icono del Manchester United como Giggs, comparte con ambos puesto en este listado, seguro que muy a su pesar. Estuvo a punto de clasificarse para USA 94, pero una traumática derrota frente a Bulgaria cuando les valía el empate truncó su camino y nos privó de ver sus cuellos levantados en Estados Unidos. Dejó la selección en 1997, un año antes de que Francia ganara el torneo. 7. Jari Litmanen Un centrocampista que deslumbró en el Ajax y, seguramente, el mejor jugador escandinavo hasta la llegada de Zlatan Ibrahimovic. Posteriormente, pasó por Liverpool y Barcelona. En el equipo culé no rindió a la altura de lo que se esperaba, siguiendo la senda de otros jugadores con pasado “Ajacied” como Winston Bogarde o Ronad de Boer. Con Finlandia intentó sin suerte clasificarse para los mundiales de 1990, 1994, 1998, 2002, 2006 y 2010. 8. Bernd Schuster Si a Giggs o Litmanen les faltaron compañeros de su calidad, ese no fue el problema de Schuster. De hecho, fue pieza clave en la Alemania Federal que ganó la Eurocopa de 1980. Sin embargo, no disputó el Mundial de España de 1982 por lesión y, en 1983, rechazó jugar un amistoso ante Albania por el nacimiento de su hijo. Los problemas derivados de esta decisión le llevaron a renunciar a la selección de su país. 9. George Weah Balón de Oro en 1995 -único africano en conseguirlo- y goleador con las camisetas de, entre otros, Chelsea, Milán y PSG, George Weah nunca jugó un Campeonato del Mundo ya que no puso clasificar a su selección, Liberia. 10. Ian Rush Todo un killer del área, santo y seña junto a Kenny Daglish del Liverpool de los años 80. De hecho, es el máximo goleador del club con 346 goles en 660 partidos. En sus 64 partidos con los “Dragones” no pudo conducirles al Mundial. 11. George Best “The Best”, “El Quinto Beatle”, “The Belfast Boy”… Da igual los apodos que le pusieran, Best es incalificable. De una clase descomunal, fue Balón de Oro y miembro de la “Holy Trinity” (la “Santísima Trinidad”) del United junto con Bobby Charlton y Denis Law. Jugó con Irlanda del Norte en 37 ocasiones, marcando 9 goles. Estuvo cerca de jugar de jugar el Mundial de 1982, pero a sus 36 años el seleccionador Billy Bingham finalmente le dejó fuera. Una pena para todos los aficionados que se perdieron al inigualable Best.

Desde hace varios años, en España casi damos por supuesto antes de comenzar cualquier fase de clasificación para un Campeonato del Mundo de Fútbol seguro que allí estaremos, y que partidos contra selecciones de la enjundia de Liechtenstein, Luxemburgo, Andorra, Armenia y otras que campan por los estadios de Europa son poco más que un entrenamiento, una pachanguita de solteros contra casados. Sin embargo, hay muchos cracks del fútbol que, aunque parezca mentira, no saben lo que es rascar bola en un Campeonato del Mundo. En #LoVemosEnElBar nos ponemos nostálgicos y recordamos a 11 jugadorazos que nunca estuvieron en un Mundial. 1. Alfredo Di Stefano “La Saeta Rubia”, icono merengue y uno de los más grandes de la historia del fútbol no participó en la mayor competición de selecciones. Lo intentó con diferentes combinados, Argentina y España, pero tras declinar la convocatoria con la albiceleste en los mundiales de Brasil 50 y Suiza 54, con España la suerte le fue esquiva: no lograron clasificarse para Suecia 1958 y una lesión le privó de jugar el de Chile 62. 2. Lazslo Kubala De Madrid cogemos el puente aéreo hacia Barcelona. Ídolo culé y, para muchos, uno de los mejores jugadores europeos que han pisado el verde. Aunque parezca increíble, y al igual que Di Stefano, Kubala nunca llegó a disputar un Mundial, y eso que lo intentó con tres selecciones diferentes, algo permitido en la época: Hungría, Checoslovaquia y España. 3. Ryan Giggs Leyenda del Manchester United que, a pesar de ser un jugador de clase mundial, nunca pudo clasificar a su selección. Y es que en Gales la querencia es mayor por el balón oval que por el esférico, y en un país donde manda el rugby Giggs nunca tuvo una selección de su talla. Nada más y nada menos que 102 partidos internacionales jugó entre 1991 y 2007 con el escudo del dragón al pecho, finalmente sin la recompensa de estar presente en la cita mundialista. 4. Gareth Bale Otro galés que por el momento no ha disputado un Mundial es “El Expreso de Cardiff”. Gareth Bale capitaneó a su selección en la pasada Eurocopa con un papel más que meritorio, pero todavía no ha conseguido clasificarla para un Campeonato del Mundo. ¿Será el de Rusia 2018 el primero? 5. David Ginola Extremo y delantero con clase a raudales, “Le Magnifique” puso su toque a disposición de equipos como el PSG, Newcastle o Tottenham, además de jugar para la selección francesa, con la que nunca pudo luchar por la Copa Mundial de la FIFA. 6. Eric Cantona Francés como Ginola e icono del Manchester United como Giggs, comparte con ambos puesto en este listado, seguro que muy a su pesar. Estuvo a punto de clasificarse para USA 94, pero una traumática derrota frente a Bulgaria cuando les valía el empate truncó su camino y nos privó de ver sus cuellos levantados en Estados Unidos. Dejó la selección en 1997, un año antes de que Francia ganara el torneo. 7. Jari Litmanen Un centrocampista que deslumbró en el Ajax y, seguramente, el mejor jugador escandinavo hasta la llegada de Zlatan Ibrahimovic. Posteriormente, pasó por Liverpool y Barcelona. En el equipo culé no rindió a la altura de lo que se esperaba, siguiendo la senda de otros jugadores con pasado “Ajacied” como Winston Bogarde o Ronad de Boer. Con Finlandia intentó sin suerte clasificarse para los mundiales de 1990, 1994, 1998, 2002, 2006 y 2010. 8. Bernd Schuster Si a Giggs o Litmanen les faltaron compañeros de su calidad, ese no fue el problema de Schuster. De hecho, fue pieza clave en la Alemania Federal que ganó la Eurocopa de 1980. Sin embargo, no disputó el Mundial de España de 1982 por lesión y, en 1983, rechazó jugar un amistoso ante Albania por el nacimiento de su hijo. Los problemas derivados de esta decisión le llevaron a renunciar a la selección de su país. 9. George Weah Balón de Oro en 1995 -único africano en conseguirlo- y goleador con las camisetas de, entre otros, Chelsea, Milán y PSG, George Weah nunca jugó un Campeonato del Mundo ya que no puso clasificar a su selección, Liberia. 10. Ian Rush Todo un killer del área, santo y seña junto a Kenny Daglish del Liverpool de los años 80. De hecho, es el máximo goleador del club con 346 goles en 660 partidos. En sus 64 partidos con los “Dragones” no pudo conducirles al Mundial. 11. George Best “The Best”, “El Quinto Beatle”, “The Belfast Boy”… Da igual los apodos que le pusieran, Best es incalificable. De una clase descomunal, fue Balón de Oro y miembro de la “Holy Trinity” (la “Santísima Trinidad”) del United junto con Bobby Charlton y Denis Law. Jugó con Irlanda del Norte en 37 ocasiones, marcando 9 goles. Estuvo cerca de jugar de jugar el Mundial de 1982, pero a sus 36 años el seleccionador Billy Bingham finalmente le dejó fuera. Una pena para todos los aficionados que se perdieron al inigualable Best.