Los apodos de los futbolistas: Un recorrido por la Historia

Hubo un tiempo en el que los pantalones de los futbolistas eran cortos de verdad y sus botas negras, en el que en los estadios el fútbol se veía de pie, los cambios se mostraban en tablillas con números y en las áreas los porteros no había césped, solo barro.

En esa época, no estaba “El Mesías”, tampoco “El Bicho”, “El Camero”, “El Extraterrestre” o “El Tiburón”, sino que por los campos dejaban muestras de su calidad “La Saeta Rubia”, “El Matador”, “Cañoncito Pum”, “La Perla Negra de Mozambique”, “O Baixinho”, “La Araña Negra”, “Batigol” o “Bam Bam”. Parece que hasta los apodos tenían otro estilo hace no tantos años, pero no nos dejemos llevar por las apariencias, puesto que tanto antes como ahora, en el arte de apodar futbolistas ha habido siempre tres tipos, principalmente: los referidos al físico, los que provienen de su forma de jugar o los que dependen de la posición en el campo.

En #LoVemosEnElBar no somos capaces de elegir entre lo antiguo y lo moderno, a nosotros nos gusta el fútbol siempre. Por eso, hemos hecho una recopilación de los apodos de futbolistas de todos los tiempos que más nos han llamado la atención.

Rasgos corporales

Seguro que todos recordamos ver jugar a “lo pelat” Iván de la Peña, en referencia a su cabeza sin pelo; a “O Baixinho” Romario por lo corto de estatura, a la “Bestia” Julio Baptista o a “Tintín” Koeman, por su parecido con el personaje de Hergé.

Sin embargo, la tradición de apodar en función de su cuerpo o de algún rasgo en concreto viene de lejos, y si no que se lo digan a la leyenda madridista Alfredo Di Stefano, “La Saeta Rubia”.

Di Stefano recibió ese mote a finales de los años 40, cuando el periodista  argentino Roberto Neuberger lo acuñó por su rapidez (una saeta es una flecha o arma arrojadiza) y su cabello rubio. Por esta misma razón, también fue apodado, aunque es menos conocido, como “El Alemán”.

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Fuente: Defensa Central

Otros que también quedaron marcados por su físico fueron “El Chopo” Iribar, por su altura, “El Flaco” Cruyff, “El Caño” Ibagaza o “El Chino” Recoba.

Por tu juego te reconocerán

Hay futbolistas a los que es su manera de jugar la que les marca. Por ejemplo, sin ir más lejos, sus increíbles pases al hueco le valieron a Valerón el apodo de “El Mago”. Otros ejemplos de este tipo de motes son “Talentino” Cassano, “El Metrónomo” Albertini, “Bombardero” Mihajlovic, “Pegamento” Gatusso, “La Roca” Desailly, “La Gacela” Finidi o “El Galgo” Jonás. Inolvidables también “El Káiser” Beckenbauer, “O Rey” Pelé o “El Maradona de los Cárpatos” Gica Hagi.

Nuestro favorito en este apartado es “Mágico” González. Si Maradona es una leyenda en Nápoles, Mágico no lo es menos en Cádiz. Cuentan los que más le vieron jugar que podría haber sido mejor que El Pelusa, pero que simplemente no quiso. Porque él estuvo más por la labor de ser feliz y disfrutar cada momento que por machacarse en un gimnasio o en el campo de entrenamiento. Él mismo dijo que no le gustaba “tomarse el fútbol como un trabajo” y que fue “un mal profesional”.

En Cádiz estuvo durante 8 temporadas y allí encontró un terreno de juego donde brillar y una ciudad donde dar rienda suelta a sus ganas de fiesta. Se hizo amigo de Camarón de la Isla y por sus calles se le vio dar toques a una naranja o regalar ropa en una barra de bar. Cuentan en la Tacita de Plata que nunca se ha visto en el Carranza un jugador igual, con ese talento.

Nacido en El Salvador, fue un periodista, Rosalio Hernández Colorado, quien le apodó “El Mágico” cuando, jugando con el Antel de su país, fintó y dejó tumbados a varios jugadores del C.D. Águila.

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Fuente: Marca

De profesión, delantero

Normalmente, los delanteros goleadores son los que suelen apropiarse de los apodos más “temibles” y rudos. Pueden dar fe de ello “La Cobra” Ilie, “El Animal” Edmundo, “El Rifle” Pandiani, “El Pistolero” Anderson, “El Cazador” Huntelaar, “El Lobo” Carrasco, “Torpedo” Muller o “Matador” Kempes. Seguro que “Topo Giggio” Riquelme o “El Cuco” Ziganda se están preguntando todavía qué les falló a ellos para no tener un mote más feroz.

Pero sin duda, en #LoVemosEnElBar el que más nos gusta es “Cañoncito Pum” Puskas.

Ferenc Puskas se llamaba en realidad Ferenc Purcelzd, pero tras la guerra cambió su apellido por Puskas, que significa “Escopetero”. Ya apuntaba maneras de mote de delantero. Llegó al Real Madrid con 31 años y muchas dudas sobre su estado físico por su barriga (que nunca se quitó, ni falta que le hizo). En su primer entrenamiento de blanco, Di Stefano le puso otro de sus sobrenombres: “Este Pancho maneja mejor la bola con la zurda que yo con la mano”. Y con Pancho Puskas se quedó.

En nueve años en el Real Madrid, marcó 236 goles en 261 partidos. Sus goles contribuyeron a cinco títulos de Liga, tres de Copa de Europa, una Copa de España y una Intercontinental. Estos números le hicieron valedor del sobrenombre “Cañoncito Pum”, por su capacidad para romper las redes rivales con el cañón que tenía por zurda.

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Fuente: FIFA

Tiempo de descuento

Hay otros apodos que no sabríamos dónde ubicar pero que creemos que deben tener aquí su espacio, aunque todavía no sepamos por qué. Vaya, que han entrado en tiempo de descuento pero algunos son de Gol de Oro. Aquí van los motes random preferidos por #LoVemosEnElBar:

“Paquete” Higuera, “Payaso” Aimar, “El Tato” Abadía, “Manteca” Martínez, “Lechuga” Roa, “Cuchu” Cambiasso, “Pipo” Baraja, “La Foquita” Farfán o “La garza real” Van Basten.

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