Las 9 excusas más increíbles del mundo del fútbol

Seguro que todos tenemos el típico amigo o conocido que iba para estrella del fútbol y que, según dice, jugó en una de las mejores canteras de España… pero tuvo una lesión que le obligó a retirarse prematuramente, eligió los estudios en vez del deporte, un entrenador no confió en él cuando mejor estaba o no se rodeó de buenas influencias. Sí, tú lo escuchas cuando te lo cuenta en el bar con dos cañas, pero sabes que, en realidad y en un 99% de los casos, son excusas.

Pero estas disculpas no son exclusivas de los futbolistas frustrados, también los profesionales son capaces de recurrir a las excusas más inverosímiles para justificar un mal partido, un fallo a puerta vacía o una cantada de las que dan la vuelta al mundo. En #LoVemosEnElBar estamos fascinados con la imaginación de algunos y cómo unas ranas son capaces de arruinar un partido o unas las medias pueden ser las responsables de un empate. ¿No te lo crees? Sigue leyendo:

Las ranas, de La Roja desde chiquititas

Muchos recordaréis el primer partido de la Selección en el Mundial de 2006. España jugó un auténtico partidazo y “bailó” a Ucrania en Leipzig desde el primer minuto. Un contundente 4 a 0 final con goles de Villa (2), Xabi Alonso y Fernando Torres cerraba un debut soñado para el combinado español, que finalmente caería eliminada ante Francia con gol de Zidane.

Para Vladislav Vashchuk, defensa ucraniano, la culpa del mal resultado no fue suya ni de sus compañeros, sino de unas ranas que la noche anterior “apenas nos dejaron pegar ojo croando. Estuvimos todos a punto de buscar unos palos e ir a cazarlas”.

Balotelli, un dolor que vale un iPhone

Con los antecedentes de Balotelli, prácticamente cualquier cosa que nos cuenten, cuela. Por eso, nadie se extrañará de saber que, jugando en el Liverpool, en la previa de un entrenamiento vio a un compañero con un nuevo modelo de iPhone. La práctica comenzó y “Super Mario” se retiró de la misma aduciendo molestias. Al volver al vestuario sus compañeros, vieron que Balotelli ya tenía en su poder el nuevo iPhone. ¿Casualidad?

Mario Ballotelli

Los recogepelotas le tienen manía a Mourinho

Que Mourinho es uno de los entrenadores “top” -como él mismo diría- nadie lo pone en duda, solo hay que mirar su palmarés. Sin embargo, con él no hay un punto medio, y tan loadas u odiadas como sus disposiciones tácticas son sus ruedas de prensa. En una de las más célebres, tras perder frente al Barcelona la Supercopa de España de 2011 a los mandos del Real Madrid, el técnico portugués encontró al culpable de la derrota en la banda, y no, no era él:

“A partir del primer minuto del segundo tiempo, y no lo critico, porque hay gente que lo hace, los recogepelotas se esconden. Ocurre en los equipos pequeñitos cuando se encuentran en dificultades”.

En diciembre de 2014, cuando entrenaba al Chelsea y el cuadro londinense perdió su condición de invicto frente al Newcastle, Mourinho volvió a acordarse de ellos: “No se puede castigar al recogepelotas que desaparece, ni a la gente de la grada que no devuelve el esférico, ni al que manda un balón al campo para que haya dos en juego y se tenga que parar el partido”.

Panucci, un tío sensible

Seguramente, si tratas de poner una estantería en tu bar y el taladro “es malo”, los agujeros saldrán regular y no quedará como a ti te gustaría. Entonces, ¿de quién sería la culpa? De la herramienta, está claro. Como cuando un futbolista falla un penalti y se queda mirando y pisando el terreno de juego, como si fuese la causa del error.

Algo así debió pensar Panucci, exjugador del Real Madrid, tras el empate de su selección frente a la de Dinamarca en la Eurocopa de 2004. Según el lateral, el problema eran las medias que vestía Italia, que estaban hechas “de un hilo demasiado áspero”. Leer para creer.

Ronaldinho y el insomnio

Genio y figura. En el campo y fuera de él. No descubrimos nada si decimos que Ronaldinho es un tío alegre, al que le gusta pasarlo bien y salir de fiesta “de vez en cuando”.

En el año 2012, el Gaucho jugaba para el Flamengo, pero lo que es entrenar… alegó insomnio crónico para no participar en las sesiones matutinas de su equipo. Que cada uno piense lo que quiera.

“Calamity” James, Lara Croft y Kazuya Mishima: Un trío mal avenido

David James, portero internacional inglés al que los aficionados pusieron el sobrenombre de “Calamity” por sus cantadas, tenía muy claro quién era la responsable de sus malas actuaciones cuando vestía los colores del Liverpool: la PlayStation ®, concretamente el Tomb Raider y el Tekken, que no le dejaban descansar por jugar demasiado. Eso es lo que contó tras una mala actuación frente al Newcastle. Seguro que Lara Croft y Kazuya Mishima no piensan lo mismo.

Xavi: el “amigo” de los jardineros

Xavi ha sido el máximo exponente del fútbol de toque del Barcelona y de La Roja. El centrocampista jugaba y hacía jugar. Sin embargo, en las -escasas- ocasiones en la que el juego no fluía, encontraba un culpable recurrente: el césped del estadio en cuestión.

Así fue tras la derrota ante el Valladolid en 2014. El medio, a pesar de admitir el mal partido de su equipo, apuntó hacia los jardineros de Zorrilla: “Lo hemos intentado de todas las maneras, pero el campo tampoco ha ayudado. No estaba en buenas condiciones”. Algo que, según él, no les permitió hacer el “juego fluido” acostumbrado.

Pero todo comenzó allá por 2011, en plena época “tensa” entre Real Madrid y Barcelona y en vísperas de un partido de vuelta de Champions en el Camp Nou. Xavi volvió a acordarse del césped, en este caso del de su eterno rival, y afirmó que “el aficionado quiere ver ocasiones de gol, no un césped alto y seco que no beneficie al fútbol de ataque. Me parece lamentable que en 2011 no haya una norma para el estado del césped”.

Schweinsteiger, un tío muy familiar

Bastian Schweinsteiger, antes de ser capitán y referencia de la selección alemana y del Bayern, fue una promesa del club bávaro que cometió alguna “travesura”. En esa época, unos empleados del club le encontraron en el vestuario, metido en el jacuzzi del equipo con una mujer. Cuando le preguntaron qué estaba pasando, él, ni corto ni perezoso, les dijo que en realidad esa chica era su prima. El club no le creyó -pobre Bastian- y acabó multándole.

Tommy Docherty y el autobusero de Manchester

Los ingleses se toman la archiconocida puntualidad británica muy a pecho. Los retrasos pueden llegar a irritar, y de qué manera. Incluso pueden ser causantes de un descenso. Da fe de ello Tommy Docherty, entrenador del United en 1974, temporada de infausto recuerdo para los seguidores de los Red Devils, que vieron cómo su equipo descendía a la hoy llamada Championship.

Para Docherty no fueron los jugadores los culpables ni él como técnico, fue el conductor del autobús, que se retrasó varias veces a lo largo de la competición.

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