El aspecto exterior del restaurante, clave para atraer clientes

Partiendo de la base de que un futbolista que tenga las mejores botas o la camiseta más bonita no tiene por qué ser el mejor, con los restaurantes pasaría algo similar. La fachada, el escaparate o la apariencia exterior no lo es todo, lo realmente importante es su atención y comida, pero no hay duda de que cuidar el aspecto ayuda, y mucho, a atraer clientes.

El refranero es sabio y uno de los clásicos ya lo avisaba: “El hábito no hace al monje”. A este dicho algunos han añadido “pero lo distingue”. Y no podemos estar más de acuerdo.

Por eso, a la hora de llamar la atención de los viandantes que pasan por delante de un restaurante, algunos propietarios intentan captarles con sus mejores carnes o pescados, otros lo llenan de reclamos con menús especiales y ofertas y otros tratan de transmitir sofisticación con elementos decorativos.

Por esto, desde #LoVemosEnElBar os damos algunos consejos para mostrar a los posibles clientes la mejor cara del restaurante:

Descubre tu interior

No, no es una frase motivacional que poner en una taza ni un anuncio de clases de yoga. Los restaurantes desde cuya fachada no se ve absolutamente nada del interior tienden a ser sospechosos para los clientes, que se los imaginan más oscuros que el futuro de Chygrynskiy y Douglas en el Barça.

Por eso, es importante que se pueda ver el interior desde el escaparate, pero cuidado: debe haber un equilibrio entre transparencia y privacidad, que no se pueda escudriñar cada ingrediente que estén probando los comensales. La clave, mostrar siendo sugerente, no totalmente explícito.

Exposición de objetos

Si optas por la exposición en el escaparate de objetos o alimentos (carne, pescados, frutas, verduras, etc.), es importante que no esté totalmente lleno, pues no conseguirás captar la atención del usuario hacia un punto concreto, dispersándola.

Por ejemplo, si trabajas con verduras recién cogidas de la huerta y con un aspecto espectacular, que sea el eje central de tu exposición; si tienes unos filetes de buey de un tamaño ingente, aprovéchalo, pero no los rodees de distracciones y dales casi todo el protagonismo.

El cartel

Es importante que sea legible a distancia y que sea visible tanto de día como de noche (ya sea mediante iluminación propia o aprovechando la iluminación de las calles). Es necesario también estudiar su ubicación para que ni los reflejos del sol ni las farolas de la calle puedan imposibilitar la visión.

Si tienes la posibilidad de invertir, puedes recurrir a LEDs, pues te permitirán personalizar y adaptar el mensaje que quieras dar.

La limpieza, tu aliada

Si Raúl y Lineker son, según la clasificación de la UEFA, los jugadores más limpios de Europa -nunca fueron expulsados-, tu restaurante debería intentar serlo, por lo menos, de tu ciudad: ventanas, puertas, escaparates e incluso la misma entrada al bar deben estar impolutas. Pocos clientes se aventurarían a entrar en un local cuya entrada esté llena de mugre.

La carta, siempre bien visible

En la era de los clientes 2.0, donde todas las experiencias se comentan en webs y redes sociales, es preferible que los usuarios conozcan antes de entrar todos los platos y precios para saber qué tipo de restaurante eres, que no se lleven una sorpresa después con los costes o el tipo de cocina, pues no dudarán en compartir con el resto de usuarios una experiencia negativa.

¿Tienes WiFi? Presume de él

Avisa a tus clientes de que tienes WiFi desde la misma entrada. Bien visible. Aunque no lo creas, es un reclamo muy potente para atraer consumidores desde la calle. Hoy en día, entre dos locales similares, si uno tiene conexión y otro no, la mayoría se decidirán por el primero.

Además, para tu restaurante es una inversión segura:

  • En un local con WiFi, un cliente consume hasta un 70% más de productos.
  • Una cafetería con WiFi gratuito puede aumentar los ingresos hasta en un 80%.
  • Un 37% de los clientes valora más el WiFi que la calidad del café.

Promociona lo que te hace diferente

Es posible que una cerveza o una hamburguesa las puedan conseguir en varios sitios de una misma zona, por lo que si apuestas por iniciativas para diferenciarte (música en directo, noches temáticas, retransmisión de eventos deportivos…), que sean visibles desde la calle, ya sea con una pizarra o un cartel anunciador.

Escoge bien tus colores

Algunos como Schuster tendrían problemas en este punto -jugó para Barça, Atleti y Real Madrid-, pero escoger el color adecuado para la fachada y entrada de tu restaurante, además de para la decoración que sea visible desde la calle, es un elemento esencial para captar clientes.

Es lo que en marketing se llama “psicología del color”, disciplina que analiza cómo afectan los colores en la percepción y conducta de las personas. Por esto, al diseñar tu imagen de marca debes ser especialmente cuidadoso con la información que “envías” a los usuarios. Aunque no tenemos espacio para analizar todos los colores y gamas, aquí tienes alguna de las asociaciones más comunes:

  • Rojo: Transmite calidez, pasión y visceralidad. Este color cálido no será el más adecuado si quieres evocar tranquilidad.
  • Blanco: Esta gama se asocia a la pureza, la limpieza y la nobleza, un buen color por lo tanto para todos aquellos negocios que tengan que ver con la cocina.
  • Azul: Es percibido como un lugar seguro, que genera confianza. Al ser un color frío, consigue que las personas se sientan tranquilas.
  • Amarillo: Un color que transmite esperanza, motivación, optimismo. En definitiva, buenas vibraciones y energía positiva.
  • Negro: El color de la sofisticación por excelencia, evoca valor y prestigio. Puede funcionar bien si se quiere transmitir sofisticación.
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