Consejos para llenar el bar

Cómo encontrar al camarero perfecto

La presencia de un buen camarero es clave para que un restaurante tenga éxito. Estos profesionales actúan como embajadores del mismo, y, por tanto, la buena disposición de los camareros puede ser el broche perfecto para que el cliente se lleve una impresión positiva del establecimiento. El trabajo de atención al público conlleva una serie de responsabilidades que debe tener en cuenta cualquiera que se dedique a ello. Es decir, si tienes un bar, el servicio probablemente sea uno de los factores decisivos que pueden hacer que el cliente vuelva o no.

Hay ciertas acciones que los camareros tienen que evitar sí o sí. Dar malas contestaciones a los comensales o no saber qué incluye el menú son algunas de ellas. Y, aunque parecen conceptos básicos, no todos los camareros los cumplen. Por ello, a la hora de contratar al personal, hay que buscar una serie de cualidades imprescindibles.

No se trata de mostrar la vis cómica de Joaquín, pero tampoco conviene hacer gala de la “simpatía” de Mourinho.

La clave está en encontrar el término medio. En esta infografía te mostramos las características perfectas para saber cuándo has encontrado al camarero ideal para tu restaurante.

  • Dotes comerciales

Un camarero es un comercial de su propio bar. Por tanto, tiene que tener un espíritu que le incite a vender más y más. Ante un cliente dubitativo, tiene que desplegar todo su arsenal de argumentos para convencerle de aquello que cumpla sus necesidades.

  • Habilidades comunicativas

La labia es fundamental para desempeñar este trabajo. No solo captas la atención de los comensales, sino que contribuyes a que se sientan más cómodos contigo. Si explica las cosas adecuadamente, transmitirá mucha más confianza que si muestra inseguridad en sus respuestas. Y aquí, nuevamente apostamos por el término medio: que no sea tan parco como Luis Enrique ni tan divagador como Valdano.

  • Sonrisa permanente

En este punto, no podemos evitar rememorar a Van Gaal y su “siempre negatifo, nunca positifo” No hay nada peor que un camarero malhumorado de manera constante. Algo así como cuando Bale celebra los goles. Mostrar una sonrisa a tus clientes les predispone positivamente. Además, se sentirán mucho más agradecidos por el servicio. Detalles como este son los que pueden hacer que la experiencia gastronómica sea perfecta.

  • Capacidad de organización

Es un factor imprescindible para ser buen camarero. Puede darse la situación de tener el restaurante lleno y de que se acumulen las comandas a la misma hora. Si no hay una buena organización, lo más probable es que el servicio no salga bien. El resultado: clientes descontentos por falta de orden. Imagínatelo en otro ámbito: ¿qué diferencia a Simeone de Sarri? El primero organiza bien al Atleti y los colchoneros lo aplauden; el segundo, todo lo contrario.

  • Gestión del estrés

El agobio puntual que puede generar la llegada masiva de clientes puede bloquearle si no tiene la capacidad resolutiva de administrarlo. Lo importante es que el cliente no perciba ese estrés, pues le transmitiría más desconfianza y, como consecuencia, una peor percepción del servicio.

  • Conocimiento del menú

¿Te imaginas un futbolista que no sepa darle al balón (caso aparte la destreza de Karius)? Es inconcebible. Igual pasa con los camareros a los que el cliente les pregunta por un plato de la carta y su respuesta es “tengo que preguntarlo en cocina”. Cuanto más lejos, mejor.

  • La educación por encima de todo

Mantener el respeto al cliente en todo momento es una de las reglas básicas de la hostelería y de la vida en general. En ocasiones hay clientes desagradables, pero eso no justifica que el camarero deba perder los nervios.

  • Cuanto más idiomas mejor

Si algo caracteriza a la gastronomía española es su fama mundialmente reconocida, algo que sin duda atrae a muchos turistas. Por ello, no sería raro que a tu restaurante vayan extranjeros a comer y cenar, y no siempre entienden bien nuestro idioma. Ante esa situación hay dos posibles escenarios: si el camarero habla otros idiomas, los clientes se sentirán comprendidos y es probable que se queden a comer. Si, en caso contrario, el camarero solo habla español y no puede entenderles, probablemente buscarán otro restaurante en el que encuentren esa comunicación. Se trata, básicamente, de que tu camarero domine el inglés un poco mejor que Jesús Gil en la mítica rueda de prensa con periodistas holandeses. Tampoco es difícil.

  • Trabajo en equipo

A la hora de dar un servicio de hostelería es fundamental saber trabajar conjuntamente con tus compañeros. Y, a menos que seas Cristiano o Messi (a quienes se les perdona su individualismo porque lo compensan marcando goles), el trabajo en equipo es esencial. Apoyarse unos en otros es sinónimo de éxito. En cambio, no saber coordinarse con el resto del equipo implica no solo un trabajo peor hecho, sino también un mal ambiente laboral. Por ello, el camarero perfecto debe tener clara la importancia de este engranaje y contribuir a él.

  • Compromiso

Ser camarero es incompatible con ciertas actividades. Imagínate que tenga que abrir el bar a las 6 de la mañana, se enfrente a un turno largo y llegue tras haberse pasado la noche entera de fiesta con Ronaldinho. Es inviable.

La persona que desempeñe este puesto debe mostrar un alto nivel de compromiso. Si te topas con un Mágico González en potencia, mejor descártalo.

Si encuentras a un candidato que reúne todas estas cualidades, no dudes en ofrecerle el puesto: es el camarero perfecto. Una vez contratado, está de tu mano hacerle sentir a gusto y evitar que se vaya a trabajar a otro restaurante.

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