En La Barra hablamos de

Dream Team

En el fútbol no hay tiempo para lamentos. Aunque todavía perdure cierto regusto amargo por el papel de la selección en el Campeonato del Mundo, las competiciones oficiales están a punto de retomarse y el aficionado ya tiene la mente puesta en el comienzo de una nueva temporada. Sin embargo, lo cierto es que ahora mismo estamos inmersos en un período que, a los futboleros, ni fu ni fa. Más o menos como la temporada pasada de la Real Sociedad o el paso de Huntelaar por el Madrid, que te deja frío. Por eso, antes de que los internacionales vuelvan de vacaciones, de que el balón vuelva a rodar en LaLiga y de que Joaquín vuelva a enseñarnos a los 37 años de qué va eso de “la finta y el sprint”, queremos dar carpetazo definitivo a la temporada 2017-2018. Algunos dirán que eso es cosa del Balón de Oro, pero nosotros somos como Guti, vamos por libre. Así que inauguramos unos galardones un poco particulares, los Premios gastro-futboleros de #LoVemosEnElBar, en los que destacamos a los mejores (o peores, según cómo se mire), jugadores y equipos de la pasada temporada. Porque nada nos gusta más que mezclar bares y fútbol. ¡Comenzamos! //

Seguro que muchas veces te ha llamado la atención el nombre de un futbolista, incluso alguno quizá te ha sacado una sonrisa. Confesamos que a nosotros también nos ha pasado. De hecho, podemos hasta preparar un once titular con jugadores de nombre curioso, sonoro, raro, divertido o como prefieras llamarlo:  Fernando Muslera, Michel Jackson Quiñónez, Banel Nicolita, Alexandre Pato, Patxi Puñal, Tranquillo Barnetta,  Pierre Webó, Allan Delon, Hans Sarpei, Matuzalem y Cacau. Con los bares nos sucede algo similar. Y es que buscar el nombre adecuado para un negocio de estas características es un proceso que puede resultar muy sencillo -si le pones el nombre del barrio, de tu pueblo, de algún familiar o el tuyo propio- o algo complejo -si pretendes diferenciarte de otros-. Existe una tercera escuela, la de los originales. Entre estos últimos, tal y como hemos hecho con los futbolistas, hemos seleccionado a nuestros 10 bares favoritos. 1. MenocDonald, Cádiz Fuente: Restaurantes Cádiz Caminando por “La Tacita de Plata” puedes acabar en el McDonald’s o en el MenocDonald, una pizzería-hamburguesería ubicada en pleno casco histórico y que poco, o más bien nada, se parece a la cadena americana. Desde #LoVemosEnElBar nos declaramos fans absolutos del buen humor gaditano aplicado a la restauración. 2. La Birra de Brian, Valencia Fuente: Facebook La Birra de Brian Obra cumbre de los Monty Phyton, “La Vida de Brian” se estrenó en 1979. Unos años más tarde, les ha salido competencia en la capital del Turia con “La Birra de Brian”. Seguro que, a estas alturas, les hace hasta gracia. 3. Bar Veider, Barcelona Fuente: Heavy Metal Bars En la Travessera de Gracia se encuentra este bar de copas heavy en el que futbolistas como el Mono Burgos o nuestro admirado Paqui Veza estarían en su salsa. 4. Terepizza, Berja Fuente: Facebook Terepizza Siguiendo la escuela del MenocDonald, en Berja (Almería) descubrimos el Terepizza, un establecimiento con una combinación de especialidades italianas y mexicanas bastante extraña, tanto como hubiese sido ver a Cassano y Chicharito compartiendo ataque en el Real Madrid. 5. Cervecería Nothingan Prisa, Úbeda Fuente: Facebook Nothingan Prisa Sinceramente, este nombre no lo hemos elegido ni por original ni por hacer un juego de palabras con un club clásico del fútbol inglés, sino porque nos da pie para entrar en el maravilloso mundo de los nombres para los equipos de colegas y de los torneos de verano. Si tienes uno, toma nota: Steaua del Grifo, Olympique de Marbella, Maccabi de Levantar, AC Frío, Vodka Juniors, Drink Team, Dinamita de Moscú, Aston Birra, Recreativo de Juega, Ballantinaikos, Inter Mitente, Memphis Gremlins, Yayo Vallecano… ¡Hay tantos! 6. Bar El Que Te Dije, Cuenca Fuente: El Español Se suele decir que hay jugadores que “desestabilizan” vestuarios. Pues el dueño de este bar de Cuenca estamos seguros de que ha desestabilizado más de un grupo de Whastapp, sumergiéndolo en un bucle infinito en el que uno pregunta que en qué bar está el resto y los otros contestan que en “El que te dije”, a lo que el primero replica que no le han dicho ninguno, los otros se lo repiten, el primero no se entera y piensa que le están tomando el pelo… Hasta que uno se da cuenta de que puede mandar la ubicación. 7. Bar El Gimnasio, Granada. Fuente: Facebook El Gimnasio Bajar a El Gimnasio es desde ahora mismo una de las actividades favoritas de los españoles para socializar, estar con los amigos, ver el fútbol, hacer levantamiento de jarras, trabajar abdominales en barra y ejercitar bíceps cargando sillas de una mesa a otra para sentar a un colega. Porque el sacrificio es la receta del éxito y el esfuerzo no se negocia. Y si además consigues los abdominales del letrero… que cuenten con nosotros para lo que haga falta. 8. Bar LLadolid, Valladolid Fuente: Bar Lladolid El Bar Lladolid está, lo creas o no, en Valladolid. Con esta elección de nombre, abre un nuevo abanico de posibilidades: Bar Bados, Bar Ranquilla, Bar I, Bar Bate y, por supuesto, Bar Celona. 9. Bar TeOdio, Valencia Fuente: Facebook TeOdio Esta es la entrada del Bar Teodio. Haciendo amigos desde el primer momento. 10. BBT Otra, Albacete Fuente: Facebook BBT Otra Podríamos decir que este nombre surge de una nueva estrategia de neuromarketing aplicada a los restaurantes, pues busca penetrar en tu subconsciente e implementar en él la idea de consumir más de una manera sutil, pero sería como decir que Kiki Musampa marcó una época en el Atleti, que Secretario ha sido el mejor lateral derecho del Madrid o que Rochemback era un jugador con ADN Barça. Aun así, ¡nos encanta!

En el fútbol no hay tiempo para lamentos. Aunque todavía perdure cierto regusto amargo por el papel de la selección en el Campeonato del Mundo, las competiciones oficiales están a punto de retomarse y el aficionado ya tiene la mente puesta en el comienzo de una nueva temporada. Sin embargo, lo cierto es que ahora mismo estamos inmersos en un período que, a los futboleros, ni fu ni fa. Más o menos como la temporada pasada de la Real Sociedad o el paso de Huntelaar por el Madrid, que te deja frío. Por eso, antes de que los internacionales vuelvan de vacaciones, de que el balón vuelva a rodar en LaLiga y de que Joaquín vuelva a enseñarnos a los 37 años de qué va eso de “la finta y el sprint”, queremos dar carpetazo definitivo a la temporada 2017-2018. Algunos dirán que eso es cosa del Balón de Oro, pero nosotros somos como Guti, vamos por libre. Así que inauguramos unos galardones un poco particulares, los Premios gastro-futboleros de #LoVemosEnElBar, en los que destacamos a los mejores (o peores, según cómo se mire), jugadores y equipos de la pasada temporada. Porque nada nos gusta más que mezclar bares y fútbol. ¡Comenzamos! //

Seguro que muchas veces te ha llamado la atención el nombre de un futbolista, incluso alguno quizá te ha sacado una sonrisa. Confesamos que a nosotros también nos ha pasado. De hecho, podemos hasta preparar un once titular con jugadores de nombre curioso, sonoro, raro, divertido o como prefieras llamarlo:  Fernando Muslera, Michel Jackson Quiñónez, Banel Nicolita, Alexandre Pato, Patxi Puñal, Tranquillo Barnetta,  Pierre Webó, Allan Delon, Hans Sarpei, Matuzalem y Cacau. Con los bares nos sucede algo similar. Y es que buscar el nombre adecuado para un negocio de estas características es un proceso que puede resultar muy sencillo -si le pones el nombre del barrio, de tu pueblo, de algún familiar o el tuyo propio- o algo complejo -si pretendes diferenciarte de otros-. Existe una tercera escuela, la de los originales. Entre estos últimos, tal y como hemos hecho con los futbolistas, hemos seleccionado a nuestros 10 bares favoritos. 1. MenocDonald, Cádiz Fuente: Restaurantes Cádiz Caminando por “La Tacita de Plata” puedes acabar en el McDonald’s o en el MenocDonald, una pizzería-hamburguesería ubicada en pleno casco histórico y que poco, o más bien nada, se parece a la cadena americana. Desde #LoVemosEnElBar nos declaramos fans absolutos del buen humor gaditano aplicado a la restauración. 2. La Birra de Brian, Valencia Fuente: Facebook La Birra de Brian Obra cumbre de los Monty Phyton, “La Vida de Brian” se estrenó en 1979. Unos años más tarde, les ha salido competencia en la capital del Turia con “La Birra de Brian”. Seguro que, a estas alturas, les hace hasta gracia. 3. Bar Veider, Barcelona Fuente: Heavy Metal Bars En la Travessera de Gracia se encuentra este bar de copas heavy en el que futbolistas como el Mono Burgos o nuestro admirado Paqui Veza estarían en su salsa. 4. Terepizza, Berja Fuente: Facebook Terepizza Siguiendo la escuela del MenocDonald, en Berja (Almería) descubrimos el Terepizza, un establecimiento con una combinación de especialidades italianas y mexicanas bastante extraña, tanto como hubiese sido ver a Cassano y Chicharito compartiendo ataque en el Real Madrid. 5. Cervecería Nothingan Prisa, Úbeda Fuente: Facebook Nothingan Prisa Sinceramente, este nombre no lo hemos elegido ni por original ni por hacer un juego de palabras con un club clásico del fútbol inglés, sino porque nos da pie para entrar en el maravilloso mundo de los nombres para los equipos de colegas y de los torneos de verano. Si tienes uno, toma nota: Steaua del Grifo, Olympique de Marbella, Maccabi de Levantar, AC Frío, Vodka Juniors, Drink Team, Dinamita de Moscú, Aston Birra, Recreativo de Juega, Ballantinaikos, Inter Mitente, Memphis Gremlins, Yayo Vallecano… ¡Hay tantos! 6. Bar El Que Te Dije, Cuenca Fuente: El Español Se suele decir que hay jugadores que “desestabilizan” vestuarios. Pues el dueño de este bar de Cuenca estamos seguros de que ha desestabilizado más de un grupo de Whastapp, sumergiéndolo en un bucle infinito en el que uno pregunta que en qué bar está el resto y los otros contestan que en “El que te dije”, a lo que el primero replica que no le han dicho ninguno, los otros se lo repiten, el primero no se entera y piensa que le están tomando el pelo… Hasta que uno se da cuenta de que puede mandar la ubicación. 7. Bar El Gimnasio, Granada. Fuente: Facebook El Gimnasio Bajar a El Gimnasio es desde ahora mismo una de las actividades favoritas de los españoles para socializar, estar con los amigos, ver el fútbol, hacer levantamiento de jarras, trabajar abdominales en barra y ejercitar bíceps cargando sillas de una mesa a otra para sentar a un colega. Porque el sacrificio es la receta del éxito y el esfuerzo no se negocia. Y si además consigues los abdominales del letrero… que cuenten con nosotros para lo que haga falta. 8. Bar LLadolid, Valladolid Fuente: Bar Lladolid El Bar Lladolid está, lo creas o no, en Valladolid. Con esta elección de nombre, abre un nuevo abanico de posibilidades: Bar Bados, Bar Ranquilla, Bar I, Bar Bate y, por supuesto, Bar Celona. 9. Bar TeOdio, Valencia Fuente: Facebook TeOdio Esta es la entrada del Bar Teodio. Haciendo amigos desde el primer momento. 10. BBT Otra, Albacete Fuente: Facebook BBT Otra Podríamos decir que este nombre surge de una nueva estrategia de neuromarketing aplicada a los restaurantes, pues busca penetrar en tu subconsciente e implementar en él la idea de consumir más de una manera sutil, pero sería como decir que Kiki Musampa marcó una época en el Atleti, que Secretario ha sido el mejor lateral derecho del Madrid o que Rochemback era un jugador con ADN Barça. Aun así, ¡nos encanta!

En busca del jugador revelación de la temporada podríamos viajar hasta Valencia para visitar a Gonçalo Guedes, a Villarreal para ver a Rodri o a Bilbao para disfrutar del juego de Unai Núñez, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, ha sido en Almansa, provincia de Albacete, donde hemos descubierto a un crack que se desenvuelve con tanta destreza tras los fogones como en las redes sociales. Se trata del restaurante De Cuchara, ubicado en el Hotel Blu de la localidad manchega. Antes de que cualquier otro ojeador quiera tenerlo en su equipo, hemos decidido por unanimidad incorporarlo a nuestro Dream Team. Y es que en De Cuchara, el excelente trato al cliente y una suculenta cocina tradicional y de mercado les ha permitido ser el establecimiento de referencia en la zona de la puerta de Levante. Pero esto no es todo, porque han demostrado también saber perfectamente cómo “jugar” su partido en el terreno de las redes sociales, lo que les ha convertido en uno de los ganadores del mes de febrero del Programa de Premios Vodafone TV Bares. Estas son algunas de las razones que nos han llevado a ficharles para nuestro Dream Team: Porque son un equipo 100% involucrado en las redes sociales: Y si no mira esta imagen con la que participaron en nuestro programa, ¡lo tiene todo! El hasthag #LoVemosEnElBar, la ubicación del hotel, las competiciones que van a retransmitir y, por supuesto, una imagen del equipo del restaurante apoyando a sus clubes con las respectivas camisetas. ¡Muy bien jugado!   Porque utilizan diferentes formatos en sus publicaciones: Como hemos comentado en otros posts, cuanto más visuales sean tus publicaciones en las redes sociales, mayor engagement obtendrán. En De Cuchara lo saben y, además de incluir imágenes, han preparado este vídeo sobre cómo servir el vermut, incluyendo además el hashtag correspondiente. Una jugada de pizarra.   Porque transmiten cercanía y transparencia a sus seguidores: Una de las recomendaciones más habituales para los restaurantes presentes en las redes sociales es que no se limiten simplemente a mostrar su carta y su número de teléfono, sino que enseñen también su local, su manera de cocinar o “presenten” a su equipo. Con este tipo de publicaciones, se transmite cercanía y transparencia a los seguidores.   Porque están al día de todo lo que se mueve en las redes: Un buen ejemplo de ello es que saben sumarse a las llamadas k-dates, esto es, fechas especiales o días mundiales -en este caso gastronómicos- que tienen gran éxito en las redes sociales. Por ejemplo, esta es la publicación que prepararon para sumarse al #díainternacionaldelacroqueta   Porque saben que los clientes son lo más importante: En DeCuchara no dudan cuando de cuidar a sus comensales se trata. Por eso, también agradecen las buenas opiniones de los clientes en las redes sociales. Incluso con humor, como en esta publicación, hablando de una nota manuscrita como el #Tripadvisor1.0. Bravo.   Porque crean sus propios hashtags: Además de sumarse a los hashtags tendencia en las redes sociales, en De Cuchara han tirado de creatividad para crear el suyo propio: #acomeralBlu, una iniciativa que aplaudimos. Por todas estas razones y algunas más, De Cuchara pasa a formar parte de nuestro Dream Team. ¡Enhorabuena!

David contra Goliat, un recién ascendido frente a “El Rey de Copas”, dos ciudades volcadas con sus equipos y una pasión compartida independientemente de que vistieses rayas blaugranas o albiazules. Y es que en el considerado para muchos como el “partido más bonito de la temporada”, cualquier cosa podía pasar. Aunque el cuadro culé partía como favorito, Vitoria entera iba a empujar a su equipo siguiendo a rajatabla su conocido “Beti Alavés”. El conjunto gasteiztarra llegaba crecido y con ganas de resarcirse de aquella fatídica final de Dortmund, donde un autogol de Delfí Geli les arrebató de la manera más cruel la copa de la UEFA a los Tomic, Desio, Karmona, Téllez, Javi Moreno, Contra o Cruyff. Pero el fútbol les deparaba otra cita para la historia y 17 años después la escuadra comandada por Manu García se enfrentaba al más difícil todavía, el Barcelona de la “MSN”. Si bien la final se jugaba en el Vicente Calderón, en #LoVemosEnElBar quisimos comprobar de primera mano cómo Vitoria-Gasteiz se volcaba desde primera hora con su equipo, el “Glorioso”. La ciudad aguardaba a que rodase el balón engalanada, con múltiples banderas decorando de blanco y azul los balcones de la capital vasca. En las calles, las gargantas calentaban motores camino del bar para ver la final de la Copa del Rey en compañía y compartir los nervios con el resto de futboleros. Precisamente uno de los establecimientos donde más seguidores vascos se concentraron fue el O’Connor’s Irish Pub, un clásico del centro de Vitoria donde el deporte juega un papel protagonista, al más puro estilo irlandés. Aficionados de todas las edades se preparaban allí para el partido desde las horas previas, ataviados con sus camisetas albiazules y dispuestos a vivir una jornada histórica. Antes del pitido inicial, Luis Touza, propietario del O’Connor’s Irish Pub, nos atendió para contarnos que el bar se abrió “en 1997, por lo que va a hacer 20 años”. En su caso particular, son ya 16 al frente y recuerda que “son muchas las anécdotas” vividas. Si tuviese que encontrar un denominador común en toda esta etapa, ese sería “el fútbol. Es un bar muy céntrico y con el deporte conseguimos juntar a todos los amigos. Especialmente en los días de fútbol, se nota mucho. Ya veis cómo está el bar hoy”. Y tanto. Los alavesistas que llenaron el O’Connor’s vibraron con su equipo, se dejaron llevar por la euforia con el gol de Theo Hernández, se vieron capaces de dar la sorpresa y, al final, aunque con una derrota, continuaron celebrando con orgullo la temporada que su equipo les ha brindado.

En busca del jugador revelación de la temporada podríamos viajar hasta Valencia para visitar a Gonçalo Guedes, a Villarreal para ver a Rodri o a Bilbao para disfrutar del juego de Unai Núñez, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, ha sido en Almansa, provincia de Albacete, donde hemos descubierto a un crack que se desenvuelve con tanta destreza tras los fogones como en las redes sociales. Se trata del restaurante De Cuchara, ubicado en el Hotel Blu de la localidad manchega. Antes de que cualquier otro ojeador quiera tenerlo en su equipo, hemos decidido por unanimidad incorporarlo a nuestro Dream Team. Y es que en De Cuchara, el excelente trato al cliente y una suculenta cocina tradicional y de mercado les ha permitido ser el establecimiento de referencia en la zona de la puerta de Levante. Pero esto no es todo, porque han demostrado también saber perfectamente cómo “jugar” su partido en el terreno de las redes sociales, lo que les ha convertido en uno de los ganadores del mes de febrero del Programa de Premios Vodafone TV Bares. Estas son algunas de las razones que nos han llevado a ficharles para nuestro Dream Team: Porque son un equipo 100% involucrado en las redes sociales: Y si no mira esta imagen con la que participaron en nuestro programa, ¡lo tiene todo! El hasthag #LoVemosEnElBar, la ubicación del hotel, las competiciones que van a retransmitir y, por supuesto, una imagen del equipo del restaurante apoyando a sus clubes con las respectivas camisetas. ¡Muy bien jugado!   Porque utilizan diferentes formatos en sus publicaciones: Como hemos comentado en otros posts, cuanto más visuales sean tus publicaciones en las redes sociales, mayor engagement obtendrán. En De Cuchara lo saben y, además de incluir imágenes, han preparado este vídeo sobre cómo servir el vermut, incluyendo además el hashtag correspondiente. Una jugada de pizarra.   Porque transmiten cercanía y transparencia a sus seguidores: Una de las recomendaciones más habituales para los restaurantes presentes en las redes sociales es que no se limiten simplemente a mostrar su carta y su número de teléfono, sino que enseñen también su local, su manera de cocinar o “presenten” a su equipo. Con este tipo de publicaciones, se transmite cercanía y transparencia a los seguidores.   Porque están al día de todo lo que se mueve en las redes: Un buen ejemplo de ello es que saben sumarse a las llamadas k-dates, esto es, fechas especiales o días mundiales -en este caso gastronómicos- que tienen gran éxito en las redes sociales. Por ejemplo, esta es la publicación que prepararon para sumarse al #díainternacionaldelacroqueta   Porque saben que los clientes son lo más importante: En DeCuchara no dudan cuando de cuidar a sus comensales se trata. Por eso, también agradecen las buenas opiniones de los clientes en las redes sociales. Incluso con humor, como en esta publicación, hablando de una nota manuscrita como el #Tripadvisor1.0. Bravo.   Porque crean sus propios hashtags: Además de sumarse a los hashtags tendencia en las redes sociales, en De Cuchara han tirado de creatividad para crear el suyo propio: #acomeralBlu, una iniciativa que aplaudimos. Por todas estas razones y algunas más, De Cuchara pasa a formar parte de nuestro Dream Team. ¡Enhorabuena!

David contra Goliat, un recién ascendido frente a “El Rey de Copas”, dos ciudades volcadas con sus equipos y una pasión compartida independientemente de que vistieses rayas blaugranas o albiazules. Y es que en el considerado para muchos como el “partido más bonito de la temporada”, cualquier cosa podía pasar. Aunque el cuadro culé partía como favorito, Vitoria entera iba a empujar a su equipo siguiendo a rajatabla su conocido “Beti Alavés”. El conjunto gasteiztarra llegaba crecido y con ganas de resarcirse de aquella fatídica final de Dortmund, donde un autogol de Delfí Geli les arrebató de la manera más cruel la copa de la UEFA a los Tomic, Desio, Karmona, Téllez, Javi Moreno, Contra o Cruyff. Pero el fútbol les deparaba otra cita para la historia y 17 años después la escuadra comandada por Manu García se enfrentaba al más difícil todavía, el Barcelona de la “MSN”. Si bien la final se jugaba en el Vicente Calderón, en #LoVemosEnElBar quisimos comprobar de primera mano cómo Vitoria-Gasteiz se volcaba desde primera hora con su equipo, el “Glorioso”. La ciudad aguardaba a que rodase el balón engalanada, con múltiples banderas decorando de blanco y azul los balcones de la capital vasca. En las calles, las gargantas calentaban motores camino del bar para ver la final de la Copa del Rey en compañía y compartir los nervios con el resto de futboleros. Precisamente uno de los establecimientos donde más seguidores vascos se concentraron fue el O’Connor’s Irish Pub, un clásico del centro de Vitoria donde el deporte juega un papel protagonista, al más puro estilo irlandés. Aficionados de todas las edades se preparaban allí para el partido desde las horas previas, ataviados con sus camisetas albiazules y dispuestos a vivir una jornada histórica. Antes del pitido inicial, Luis Touza, propietario del O’Connor’s Irish Pub, nos atendió para contarnos que el bar se abrió “en 1997, por lo que va a hacer 20 años”. En su caso particular, son ya 16 al frente y recuerda que “son muchas las anécdotas” vividas. Si tuviese que encontrar un denominador común en toda esta etapa, ese sería “el fútbol. Es un bar muy céntrico y con el deporte conseguimos juntar a todos los amigos. Especialmente en los días de fútbol, se nota mucho. Ya veis cómo está el bar hoy”. Y tanto. Los alavesistas que llenaron el O’Connor’s vibraron con su equipo, se dejaron llevar por la euforia con el gol de Theo Hernández, se vieron capaces de dar la sorpresa y, al final, aunque con una derrota, continuaron celebrando con orgullo la temporada que su equipo les ha brindado.

Barcelona y Juventus, Juventus y Barcelona. Dos de los equipos más laureados del viejo continente se jugaban nada más y nada menos que el pase a una semifinal de la Champions League en la Ciudad Condal. A pesar del resultado de la ida, y con el recuerdo de la histórica remontada ante el PSG en la ronda previa, la afición culé confiaba en los suyos para darle la vuelta a una eliminatoria muy complicada. Al final, los aficionados turineses acabaron cantando su mítico “Juve, storia de un grande amore” camino de las semifinales de la máxima competición continental. Ante la derrota, la parroquia culé aplaudió a su equipo y buscó el consuelo en los compañeros de colores, algo mucho más sencillo para los que vieron el partido en un bar en buena compañía. Nosotros pudimos comprobarlo en el O’Carballo, un establecimiento en pleno centro de la ciudad (Travessera de Gràcia 250) donde varios barcelonistas se reunieron para ver a los azulgranas intentar el más difícil todavía. Entre cuadros de la MSN (Messi, Suárez y Neymar), Víctor Gutiérrez, su encargado, echó la vista atrás para recordar que “el bar comenzó hace ya casi 20 años. Yo empecé siendo un chavalín, fui subiendo y aquí sigo”. Es decir, allá por la época en la que Van Gaal llevaba las riendas de un equipo donde las piernas arqueadas más famosas del fútbol español, las de Rivaldo (con el permiso de las del Tato Abadía), levantaban al Camp Nou partido sí y partido también. Y es que el deporte rey tiene algo de mágico para los aficionados, que desde horas antes de los partidos importantes ya sienten ese cosquilleo de las grandes citas, pero también para los bares, que saben que, cuando el balón echa a rodar, los beneficios se multiplican: “cuando hay fútbol, cierro más tarde y nos favorece en la caja”, explica Víctor. Porque independientemente del lado de la barra en el que te sitúes, sabes por qué los partidos se ven mejor en el bar: “No es lo mismo ver un Real Madrid o un Barça como hoy en casa solo que verlo aquí con los amiguetes”. Nosotros, como Víctor, también #LoVemosEnElBar.

El Dépor-Celta es ‘O Noso Derbi’, el duelo gallego por excelencia, el día D para celestes y blanquiazules, ese que tienen marcado en rojo desde el principio de la temporada. Son partidos reñidos y disputados, donde fútbol y tensión comparten rectángulo de juego en Balaídos o Riazor, el mismo terreno en el que Fran o Karpin dejaron sobrada muestra de su clase, campos en los que llegaron a enfrentarse incluso hermanos (Patxi y Julio Salinas) y en los que se vio la colleja más famosa de Galicia, la de Djalminha al primer y único “Zar” de Vigo, Mostovoi. Son también partidos para disfrutar rodeado de futboleros y amigos, en un ambiente agradable donde dar rienda suelta a toda la pasión que el fútbol genera. En #LoVemosEnElBar encontramos el sitio perfecto en A Coruña, el Café Bar Mosquera (Av. De Oza, 250). Allí nos recibió Miguel Mosquera -ataviado con la camiseta del Dépor como está mandado para los grandes partidos- quien nos contó un poco más sobre este bar: “Lo abrieron mis padres hace 30 años. Nosotros somos parte del barrio ya. Hay un ambiente muy familiar, nos gusta que la gente se sienta como en casa”. Él mejor que nadie puede dar cuenta de todos los derbis vividos en el Mosquera: “Yo llevo aquí desde que tengo un año y medio, toda la vida”. Por esta misma razón, Miguel sabe que el fútbol “es un acompañamiento de lo nuestro. Poder ver los partidos, echarte unas risas, disfrutar con la gente y además picar algo”. Añade que retransmitiendo los partidos “haces más caja, tienes más gente, más ambiente… Además la gente de fuera ve que está lleno y ya te invita a entrar. Es todo una suma”. En el otro lado de la barra, los deportivistas que llenaron el Café Bar Mosquera lo tenían muy claro: el fútbol, siempre en el bar. “Yo prefiero verlo en el bar, sin duda. Estás con la gente, ves el ambiente…En casa es más solitario” explicaba un aficionado. Otro aficionado definió como nadie cuáles son los ingredientes que hacen de ver un partido en el bar, toda una experiencia: “Cañas, pinchos y el ambiente. En el bar hay un montón de gente, en casa estás solo”. Cuánta razón.

Barcelona y Juventus, Juventus y Barcelona. Dos de los equipos más laureados del viejo continente se jugaban nada más y nada menos que el pase a una semifinal de la Champions League en la Ciudad Condal. A pesar del resultado de la ida, y con el recuerdo de la histórica remontada ante el PSG en la ronda previa, la afición culé confiaba en los suyos para darle la vuelta a una eliminatoria muy complicada. Al final, los aficionados turineses acabaron cantando su mítico “Juve, storia de un grande amore” camino de las semifinales de la máxima competición continental. Ante la derrota, la parroquia culé aplaudió a su equipo y buscó el consuelo en los compañeros de colores, algo mucho más sencillo para los que vieron el partido en un bar en buena compañía. Nosotros pudimos comprobarlo en el O’Carballo, un establecimiento en pleno centro de la ciudad (Travessera de Gràcia 250) donde varios barcelonistas se reunieron para ver a los azulgranas intentar el más difícil todavía. Entre cuadros de la MSN (Messi, Suárez y Neymar), Víctor Gutiérrez, su encargado, echó la vista atrás para recordar que “el bar comenzó hace ya casi 20 años. Yo empecé siendo un chavalín, fui subiendo y aquí sigo”. Es decir, allá por la época en la que Van Gaal llevaba las riendas de un equipo donde las piernas arqueadas más famosas del fútbol español, las de Rivaldo (con el permiso de las del Tato Abadía), levantaban al Camp Nou partido sí y partido también. Y es que el deporte rey tiene algo de mágico para los aficionados, que desde horas antes de los partidos importantes ya sienten ese cosquilleo de las grandes citas, pero también para los bares, que saben que, cuando el balón echa a rodar, los beneficios se multiplican: “cuando hay fútbol, cierro más tarde y nos favorece en la caja”, explica Víctor. Porque independientemente del lado de la barra en el que te sitúes, sabes por qué los partidos se ven mejor en el bar: “No es lo mismo ver un Real Madrid o un Barça como hoy en casa solo que verlo aquí con los amiguetes”. Nosotros, como Víctor, también #LoVemosEnElBar.

El Dépor-Celta es ‘O Noso Derbi’, el duelo gallego por excelencia, el día D para celestes y blanquiazules, ese que tienen marcado en rojo desde el principio de la temporada. Son partidos reñidos y disputados, donde fútbol y tensión comparten rectángulo de juego en Balaídos o Riazor, el mismo terreno en el que Fran o Karpin dejaron sobrada muestra de su clase, campos en los que llegaron a enfrentarse incluso hermanos (Patxi y Julio Salinas) y en los que se vio la colleja más famosa de Galicia, la de Djalminha al primer y único “Zar” de Vigo, Mostovoi. Son también partidos para disfrutar rodeado de futboleros y amigos, en un ambiente agradable donde dar rienda suelta a toda la pasión que el fútbol genera. En #LoVemosEnElBar encontramos el sitio perfecto en A Coruña, el Café Bar Mosquera (Av. De Oza, 250). Allí nos recibió Miguel Mosquera -ataviado con la camiseta del Dépor como está mandado para los grandes partidos- quien nos contó un poco más sobre este bar: “Lo abrieron mis padres hace 30 años. Nosotros somos parte del barrio ya. Hay un ambiente muy familiar, nos gusta que la gente se sienta como en casa”. Él mejor que nadie puede dar cuenta de todos los derbis vividos en el Mosquera: “Yo llevo aquí desde que tengo un año y medio, toda la vida”. Por esta misma razón, Miguel sabe que el fútbol “es un acompañamiento de lo nuestro. Poder ver los partidos, echarte unas risas, disfrutar con la gente y además picar algo”. Añade que retransmitiendo los partidos “haces más caja, tienes más gente, más ambiente… Además la gente de fuera ve que está lleno y ya te invita a entrar. Es todo una suma”. En el otro lado de la barra, los deportivistas que llenaron el Café Bar Mosquera lo tenían muy claro: el fútbol, siempre en el bar. “Yo prefiero verlo en el bar, sin duda. Estás con la gente, ves el ambiente…En casa es más solitario” explicaba un aficionado. Otro aficionado definió como nadie cuáles son los ingredientes que hacen de ver un partido en el bar, toda una experiencia: “Cañas, pinchos y el ambiente. En el bar hay un montón de gente, en casa estás solo”. Cuánta razón.

Si hay un partido capaz de paralizar una ciudad entera, al menos dos veces al año, ese es el Sevilla-Betis -o Betis-Sevilla, como prefiera cada uno-. 122 partidos oficiales contemplan esta rivalidad, la de Nervión contra Heliópolis, la de “un corazón que late gritando Sevilla” frente a la “luz en la mañana y en la noche quejío y quiebro”, la de Cardeñosa, Gordillo, Finidi, Reyes y Kanouté; pero también la de Joaquín, Luis Aragonés, Poli Rincón, Anton Polster, Tsartas, Simeone y hasta el mismísimo Maradona. La ciudad hispalense, vestida con sus mejores galas futboleras, recibió al equipo de #LoVemosEnElBar con ganas de disfrutar de un gran partido. Y vaya si lo hizo. No solo en el Benito Villamarín, también muy cerca del Sánchez Pizjuán, concretamente en el Coffee & Play, un local donde los aficionados que allí se congregaron -en su mayoría sevillistas- pudieron vivir un derbi lleno de emoción con los goles de Durmisi, Mercado e Iborra. Entre gol y gol y cántico y cántico, Andrés Soto, dueño de Coffee & Play, nos contó que llevan “escasos 3 meses abiertos” y que, en ese tiempo, el fútbol se ha convertido en pieza básica para su negocio, porque “en los partidos se ambienta mucho”. Tanto, que “algunos días tenemos más gente de lo normal, no cabemos”. Y es que el deporte en general y el fútbol en particular tienen un lugar muy destacado en Coffee & Play: “Pensamos que un bar de copas, con salón de juegos y temas deportivos, funcionaría”, afirma Soto. A la vista de cómo estaba durante el derbi, han acertado totalmente en apostar por este concepto, que cuidan hasta el extremo: “Retransmitimos todos los deportes: Superbowl, tenis, baloncesto… De hecho, si viene algún cliente y quiere ver algún evento que no estamos poniendo, como tenemos multipantalla, se lo ponemos”. Entre los aficionados, alegría por una victoria sevillista muy competida y por poder vivirla con otros aficionados con los que comparten pasión además de colores: “Este tipo de partidos es para verlo en el bar, con tus amigos y tus colegas y pasándolo bien. Y que haya el buen rollo que hay”. Suscribimos palabra por palabra. Mientras tanto, seguimos en ruta por toda España conociendo cómo se viven los mejores partidos en compañía. Porque nosotros, el fútbol, #LoVemosEnElBar.

El Villarreal-Valencia es un derbi que año tras año gana en atractivo. Tanto, que ya puede ser considerado como uno de los choques de rivalidad regional más importantes de LaLiga Santander. Y es que el Submarino Amarillo ha demostrado en las últimas temporadas que ya puede, por derecho propio, formar parte del selecto grupo de los “grandes” de la competición española, puesto que desde hace mucho ocupan los ché. El Estadio de La Cerámica acogía el primer enfrentamiento de la campaña entre los dos conjuntos de la Comunidad Valenciana y el primero desde su cambio de denominación. El que no la ha cambiado es el Bar El Madrigal, un rincón con historia junto al estadio con el que hasta hace escasos meses compartía nombre. José Díaz, su propietario, recibió al equipo de #LoVemosEnElBar en un establecimiento célebre por sus tapas y su comida casera que además se llenó para la ocasión. El Bar el Madrigal es un clásico de la ciudad castellonense, “uno de los bares más antiguos de Villarreal. En el año 70 lo compró mi abuelo Enrique, pasó de generación en generación, primero mis padres y ahora yo”. 47 años en los que han cambiado muchas cosas, pero no la capacidad del fútbol de movilizar a la gente y de abarrotar los bares. José es muy consciente del poder del balompié para generar negocio en la hostelería: “Tener el fútbol es un valor añadido. Si tienes fútbol, la gente viene a verlo y consume. Si no tienes fútbol, la gente no va”. Y no desaprovecha ni una oportunidad: “Doy todos los partidos, y encima ahora los hacen escalonados, no es como antes que ponían todos a las 15h o todos a las 19h, ahora los damos todos”. Tras unos cuantos partidos vividos y bares visitados, si algo tenemos claro es que los futboleros prefieren ver a su equipo en el bar, principalmente por el ambiente. En Villarreal, aficionados de ambos equipos volvieron a corroborarlo: “En España somos de bar, y los bares son el mejor lugar donde se ven los partidos”, “estás con la gente que te apetece estar” o “por estar con los amigos, te tomas una cervecita, el ambiente...”, fueron algunas de las razones que los seguidores nos dieron. Estamos en el tramo decisivo de la temporada y nosotros seguiremos compartiendo partidos con los aficionados, aunque siempre cerca de una barra. Porque nosotros, el fútbol, #LoVemosEnElBar.

Si hay un partido capaz de paralizar una ciudad entera, al menos dos veces al año, ese es el Sevilla-Betis -o Betis-Sevilla, como prefiera cada uno-. 122 partidos oficiales contemplan esta rivalidad, la de Nervión contra Heliópolis, la de “un corazón que late gritando Sevilla” frente a la “luz en la mañana y en la noche quejío y quiebro”, la de Cardeñosa, Gordillo, Finidi, Reyes y Kanouté; pero también la de Joaquín, Luis Aragonés, Poli Rincón, Anton Polster, Tsartas, Simeone y hasta el mismísimo Maradona. La ciudad hispalense, vestida con sus mejores galas futboleras, recibió al equipo de #LoVemosEnElBar con ganas de disfrutar de un gran partido. Y vaya si lo hizo. No solo en el Benito Villamarín, también muy cerca del Sánchez Pizjuán, concretamente en el Coffee & Play, un local donde los aficionados que allí se congregaron -en su mayoría sevillistas- pudieron vivir un derbi lleno de emoción con los goles de Durmisi, Mercado e Iborra. Entre gol y gol y cántico y cántico, Andrés Soto, dueño de Coffee & Play, nos contó que llevan “escasos 3 meses abiertos” y que, en ese tiempo, el fútbol se ha convertido en pieza básica para su negocio, porque “en los partidos se ambienta mucho”. Tanto, que “algunos días tenemos más gente de lo normal, no cabemos”. Y es que el deporte en general y el fútbol en particular tienen un lugar muy destacado en Coffee & Play: “Pensamos que un bar de copas, con salón de juegos y temas deportivos, funcionaría”, afirma Soto. A la vista de cómo estaba durante el derbi, han acertado totalmente en apostar por este concepto, que cuidan hasta el extremo: “Retransmitimos todos los deportes: Superbowl, tenis, baloncesto… De hecho, si viene algún cliente y quiere ver algún evento que no estamos poniendo, como tenemos multipantalla, se lo ponemos”. Entre los aficionados, alegría por una victoria sevillista muy competida y por poder vivirla con otros aficionados con los que comparten pasión además de colores: “Este tipo de partidos es para verlo en el bar, con tus amigos y tus colegas y pasándolo bien. Y que haya el buen rollo que hay”. Suscribimos palabra por palabra. Mientras tanto, seguimos en ruta por toda España conociendo cómo se viven los mejores partidos en compañía. Porque nosotros, el fútbol, #LoVemosEnElBar.

El Villarreal-Valencia es un derbi que año tras año gana en atractivo. Tanto, que ya puede ser considerado como uno de los choques de rivalidad regional más importantes de LaLiga Santander. Y es que el Submarino Amarillo ha demostrado en las últimas temporadas que ya puede, por derecho propio, formar parte del selecto grupo de los “grandes” de la competición española, puesto que desde hace mucho ocupan los ché. El Estadio de La Cerámica acogía el primer enfrentamiento de la campaña entre los dos conjuntos de la Comunidad Valenciana y el primero desde su cambio de denominación. El que no la ha cambiado es el Bar El Madrigal, un rincón con historia junto al estadio con el que hasta hace escasos meses compartía nombre. José Díaz, su propietario, recibió al equipo de #LoVemosEnElBar en un establecimiento célebre por sus tapas y su comida casera que además se llenó para la ocasión. El Bar el Madrigal es un clásico de la ciudad castellonense, “uno de los bares más antiguos de Villarreal. En el año 70 lo compró mi abuelo Enrique, pasó de generación en generación, primero mis padres y ahora yo”. 47 años en los que han cambiado muchas cosas, pero no la capacidad del fútbol de movilizar a la gente y de abarrotar los bares. José es muy consciente del poder del balompié para generar negocio en la hostelería: “Tener el fútbol es un valor añadido. Si tienes fútbol, la gente viene a verlo y consume. Si no tienes fútbol, la gente no va”. Y no desaprovecha ni una oportunidad: “Doy todos los partidos, y encima ahora los hacen escalonados, no es como antes que ponían todos a las 15h o todos a las 19h, ahora los damos todos”. Tras unos cuantos partidos vividos y bares visitados, si algo tenemos claro es que los futboleros prefieren ver a su equipo en el bar, principalmente por el ambiente. En Villarreal, aficionados de ambos equipos volvieron a corroborarlo: “En España somos de bar, y los bares son el mejor lugar donde se ven los partidos”, “estás con la gente que te apetece estar” o “por estar con los amigos, te tomas una cervecita, el ambiente...”, fueron algunas de las razones que los seguidores nos dieron. Estamos en el tramo decisivo de la temporada y nosotros seguiremos compartiendo partidos con los aficionados, aunque siempre cerca de una barra. Porque nosotros, el fútbol, #LoVemosEnElBar.

El Barça - Madrid no es solo El Clásico del fútbol español. Es el de todo el mundo. 600 millones de personas en más de 180 países vieron su último enfrentamiento, el de la jornada 14 de LaLiga Santander. Una audiencia que triplica la de la Superbowl y duplica la de la final de la última Eurocopa. Por supuesto, en #LoVemosEnElBar no podíamos perdérnoslo y el Restaurante El Valle Hermoso nos abrió sus puertas para vivirlo con ellos. Ubicado en el barrio de Alameda de Osuna de la capital y especializado en cocina española tradicional, durante todo el partido fue “territorio madridista”. Entre regate y regate de Messi y Cristiano, las paradas de Ter Stegen y Keylor Navas y las carreras por la banda de Carvajal o Jordi Alba, conocimos a otro de los protagonistas de la tarde, Pedro Arenas, encargado de El Valle Hermoso, donde lleva más de 21 años trabajando. Pedro lo tiene claro, el fútbol es un apoyo para su negocio: “Yo aconsejaría a todos los bares que lo contratasen, ya que de tenerlo a no tenerlo se nota un aumento de la facturación. Es un motivo de satisfacción disfrutar del ambiente, la gente y el bar lleno”. Y si los actores principales sobre el césped del Camp Nou fueron los goleadores Luis Suárez y Sergio Ramos, en el Restaurante El Valle Hermoso fueron los aficionados los que llevaron la voz cantante, comentando cada jugada y celebrando el gol en el tiempo de descuento del capitán de la selección española. Aunque no todos coincidían en quién fue el mejor jugador del encuentro o qué equipo había estado mejor, sí lo hacían en que si el fútbol se disfruta en el bar como en ningún otro sitio es “por el ambiente, que siempre es mejor que en casa”. En #LoVemosEnElBar no podemos estar más de acuerdo con ellos.

Es el equipo más laureado de la historia de la Europa League, la antigua copa de la UEFA para los románticos. Hablar del Sevilla F.C. son palabras mayores. Y hablar de su afición, también. Por eso, en #LoVemosEnElBar quisimos compartir con ellos uno de los partidos de la temporada, el que les enfrentó a la Juventus de Turín en la Champions League, el próximo objetivo del conjunto de Nervión. 2017 es un año ilusionante para el sevillismo. Y si a alguien le queda alguna duda, solo tiene que acudir a los bares de la ciudad cuando juega el equipo. En el emblemático barrio de Los Remedios se encuentra uno de esos templos futboleros donde el palco de honor tiene forma de barra y los partidos grandes se viven como antes, de pie y con la emoción a flor de piel, una prolongación del mismísimo Pizjuán, el Bar Santa María (Calle Monte Carmelo 43). Lo que vivimos allí lo expresó perfectamente El Arrebato en la letra del tan coreado como archiconocido himno del centenario del club: “Cuentan las lenguas antiguas que un 14 de octubre nació una ilusión. Su madre fue Sevilla y le prestó su nombre y para defenderlo le dio a una afición”. Y es que en el Bar Santa María se congregaron unos seguidores “ejemplo de sevillanía, familia roja y blanca del Sánchez Pizjuán”. Ilusión y empuje para ver a su equipo entre los mejores. Y si al mando del Sevilla está actualmente Sampaoli, en el Bar Santa María quien dirige es José Pedro Romero, que cogió las riendas de un establecimiento que antes regentaron su abuelo, su tío y su padre. Tres generaciones pero la misma esencia: cercanía al cliente, un trato exquisito y unas tapas a la altura de esa atención. Los sevillistas que aprecian tanto el buen fútbol como el buen ambiente acuden a su bar “porque somos como una gran familia y quedan aquí para ver el fútbol”. José Pedro es consciente del efecto que la pasión por el fútbol produce en su bar y que se traduce en un aumento de la clientela en los días de partido: “Antes no abríamos los sábados por la tarde pero, al retransmitir los partidos los sábados, lo hacemos”. Del mismo modo que los futbolistas calientan antes de un partido y cuando juegan como locales se sienten como en casa, los aficionados del Bar Santa María hacen lo propio: “Vienen a ver el partido y antes ya empiezan con las tapitas. Luego el día siguiente vienen a desayunar porque ya conocen el bar”. Pero, ¿qué sería del fútbol sin la afición? Ellos lo tienen claro, para ver el fútbol, mejor en un bar que en casa. Los sevillistas que se acercaron al local  nos contaron por qué: “Por juntarnos con todos los amigos para verlo y para disfrutar”, “muchísimo mejor verlo aquí en el bar, con los amigos, con tu gente. No lo vives de la misma manera que en casa, lo vives mucho más”, “en mi casa es algo más aburrido, vienes al bar y te diviertes”, “la cervecita, la tapita… No hay color”. Acabamos con uno de los clásicos de #LoVemosEnElBar, los aficionados y sus promesas si su equipo gana LaLiga Santander o la Champions. Tan lejos pero tan cerca, en Sevilla comparten con los bilbaínos su tendencia al chapuzón. Si los del Athletic amenazaban con tirarse a la Ría, en la capital andaluza se tirarían “del puente del V Centenario”. Canta El Arrebato que “la Giralda presume orgullosa de ver al Sevilla”. Con estos aficionados, no nos extraña.

El Barça - Madrid no es solo El Clásico del fútbol español. Es el de todo el mundo. 600 millones de personas en más de 180 países vieron su último enfrentamiento, el de la jornada 14 de LaLiga Santander. Una audiencia que triplica la de la Superbowl y duplica la de la final de la última Eurocopa. Por supuesto, en #LoVemosEnElBar no podíamos perdérnoslo y el Restaurante El Valle Hermoso nos abrió sus puertas para vivirlo con ellos. Ubicado en el barrio de Alameda de Osuna de la capital y especializado en cocina española tradicional, durante todo el partido fue “territorio madridista”. Entre regate y regate de Messi y Cristiano, las paradas de Ter Stegen y Keylor Navas y las carreras por la banda de Carvajal o Jordi Alba, conocimos a otro de los protagonistas de la tarde, Pedro Arenas, encargado de El Valle Hermoso, donde lleva más de 21 años trabajando. Pedro lo tiene claro, el fútbol es un apoyo para su negocio: “Yo aconsejaría a todos los bares que lo contratasen, ya que de tenerlo a no tenerlo se nota un aumento de la facturación. Es un motivo de satisfacción disfrutar del ambiente, la gente y el bar lleno”. Y si los actores principales sobre el césped del Camp Nou fueron los goleadores Luis Suárez y Sergio Ramos, en el Restaurante El Valle Hermoso fueron los aficionados los que llevaron la voz cantante, comentando cada jugada y celebrando el gol en el tiempo de descuento del capitán de la selección española. Aunque no todos coincidían en quién fue el mejor jugador del encuentro o qué equipo había estado mejor, sí lo hacían en que si el fútbol se disfruta en el bar como en ningún otro sitio es “por el ambiente, que siempre es mejor que en casa”. En #LoVemosEnElBar no podemos estar más de acuerdo con ellos.

Es el equipo más laureado de la historia de la Europa League, la antigua copa de la UEFA para los románticos. Hablar del Sevilla F.C. son palabras mayores. Y hablar de su afición, también. Por eso, en #LoVemosEnElBar quisimos compartir con ellos uno de los partidos de la temporada, el que les enfrentó a la Juventus de Turín en la Champions League, el próximo objetivo del conjunto de Nervión. 2017 es un año ilusionante para el sevillismo. Y si a alguien le queda alguna duda, solo tiene que acudir a los bares de la ciudad cuando juega el equipo. En el emblemático barrio de Los Remedios se encuentra uno de esos templos futboleros donde el palco de honor tiene forma de barra y los partidos grandes se viven como antes, de pie y con la emoción a flor de piel, una prolongación del mismísimo Pizjuán, el Bar Santa María (Calle Monte Carmelo 43). Lo que vivimos allí lo expresó perfectamente El Arrebato en la letra del tan coreado como archiconocido himno del centenario del club: “Cuentan las lenguas antiguas que un 14 de octubre nació una ilusión. Su madre fue Sevilla y le prestó su nombre y para defenderlo le dio a una afición”. Y es que en el Bar Santa María se congregaron unos seguidores “ejemplo de sevillanía, familia roja y blanca del Sánchez Pizjuán”. Ilusión y empuje para ver a su equipo entre los mejores. Y si al mando del Sevilla está actualmente Sampaoli, en el Bar Santa María quien dirige es José Pedro Romero, que cogió las riendas de un establecimiento que antes regentaron su abuelo, su tío y su padre. Tres generaciones pero la misma esencia: cercanía al cliente, un trato exquisito y unas tapas a la altura de esa atención. Los sevillistas que aprecian tanto el buen fútbol como el buen ambiente acuden a su bar “porque somos como una gran familia y quedan aquí para ver el fútbol”. José Pedro es consciente del efecto que la pasión por el fútbol produce en su bar y que se traduce en un aumento de la clientela en los días de partido: “Antes no abríamos los sábados por la tarde pero, al retransmitir los partidos los sábados, lo hacemos”. Del mismo modo que los futbolistas calientan antes de un partido y cuando juegan como locales se sienten como en casa, los aficionados del Bar Santa María hacen lo propio: “Vienen a ver el partido y antes ya empiezan con las tapitas. Luego el día siguiente vienen a desayunar porque ya conocen el bar”. Pero, ¿qué sería del fútbol sin la afición? Ellos lo tienen claro, para ver el fútbol, mejor en un bar que en casa. Los sevillistas que se acercaron al local  nos contaron por qué: “Por juntarnos con todos los amigos para verlo y para disfrutar”, “muchísimo mejor verlo aquí en el bar, con los amigos, con tu gente. No lo vives de la misma manera que en casa, lo vives mucho más”, “en mi casa es algo más aburrido, vienes al bar y te diviertes”, “la cervecita, la tapita… No hay color”. Acabamos con uno de los clásicos de #LoVemosEnElBar, los aficionados y sus promesas si su equipo gana LaLiga Santander o la Champions. Tan lejos pero tan cerca, en Sevilla comparten con los bilbaínos su tendencia al chapuzón. Si los del Athletic amenazaban con tirarse a la Ría, en la capital andaluza se tirarían “del puente del V Centenario”. Canta El Arrebato que “la Giralda presume orgullosa de ver al Sevilla”. Con estos aficionados, no nos extraña.

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