5 etapas épicas para la historia del Tour de Francia

Hablar del Tour de Francia es hacerlo de la carrera por etapas más importante del ciclismo internacional, pero también de deportistas expuestos a la extenuación, de estudiadas tácticas de equipo, de avances mecánicos, de una afición que vibra en cada pueblo por el que pasa el pelotón y, además, de cómo la épica ha dibujado imágenes imborrables en la mente de los aficionados.

De vez en cuando, merece la pena echar un vistazo a la hemeroteca para recordar cómo los corredores son capaces de llegar al límite por cruzar la línea de meta con los brazos en alto. En #LoVemosEnElBar queremos recordar las victorias más épicas de La Grand Boucle.

El Pirata, al abordaje del puerto más alto – Col du Galibier

El malogrado Pantani fue, sin duda, uno de los mejores escaladores que ha dado el ciclismo. Una de sus últimas exhibiciones fue en el coloso por excelencia del Tour de Francia, el Col du Galibier (2.645 metros sobre el nivel del mar).

Fue en 1998. A falta de 45 kilómetros para la meta y bajo una intensa lluvia, ‘El Pirata’ atacó dejando atrás a todos sus rivales y coronó el puerto sacándole 9 minutos al entonces líder y vigente campeón, el alemán Jan Ullrich, enfundándose además el maillot de líder de la ronda gala.

Para hacerse una idea de la magnitud del ataque de Pantani, un dato: recuperó 4 minutos sobre Ullrich en tan solo 4 kilómetros.

Miguel Induráin, el inicio de un reinado – Val-Louron

El primer Tour de Francia ganado por ‘El Extraterrestre’ (1991) deparó una etapa épica que el navarro no venció, pero en la que alcanzó por primera vez un maillot amarillo que sería suyo en 5 ediciones y que demostró cómo el de Villava era igual de fuerte luchando contra el crono que subiendo los puertos más duros.

Un cara a cara entre Induráin y Chiappucci, otro de los grandes de los años 90, que se decidió por tan solo un segundo en favor del italiano.

José Pérez Francés, una escapada de 210 kilómetros – Barcelona

Pérez Francés fue un ciclista cántabro que consiguió, hace más de medio siglo, una victoria que a día de hoy todavía permanece en la historia del Tour.

Corría el año 1965 y el ciclista español alcanzó Montjuic, final de etapa, tras una escapada de nada más y nada menos que ¡210 kilómetros!

Con un calor asfixiante y vistiendo el maillot del clásico equipo Kas, se escapó en el kilómetro 30, no sin antes avisar a su director de sus intenciones, que le respondió: “Pepe, esto está muy lejos y hace mucho calor”. Y sí, estaba muy lejos y hacía mucho calor, pero eso no fue obstáculo para Pérez Francés, que recorrió el resto de la etapa en solitario hasta llegar a la meta.

Artículo de la etapa de José Pérez Francés

Hemeroteca El Mundo Deportivo

Eddy Merckx, un homenaje por todo lo alto – Mont Ventoux

El Mont Ventoux –“Montaña Ventosa” en castellano- es uno de esos puertos míticos que cada año se afanan en coronar en primer lugar los sufridos corredores. Sobre él se cuenta que las rachas de viento pueden alcanzar los 300 km/h en los peores días.

En 1970, el gran Eddy Merckx quiso homenajear a Tom Simpson, corredor fallecido en 1967 en el Mont Ventoux supuestamente debido a una deshidratación causada por la mezcla de anfetaminas y alcohol.

Merckx dejó a su compañero Agostinho y se dirigió en solitario hacia la cumbre, descubriéndose la cabeza como muestra de respeto en el monumento dedicado a Simpson. Rodó en solitario, sin apenas fuerzas, pero finalmente consiguió ganar.

Prácticamente exhausto, se bajó de la bicicleta y exclamó a los periodistas: “Siento como fuego en el pecho, ¡no puedo más!”. Al momento, tuvieron que llevárselo al hospital desfallecido.

LeMond y Fignon en el Tour más ajustado de la historia – París

Quizá por la influencia de los últimos años, estamos acostumbrados a ver cómo la carrera llega a su última etapa, en París, ya decidida. Una jornada de fiesta en el que el ganador brinda con champán en los Campos Elíseos y en la que nadie ataca por respeto al campeón.

Sin embargo, no siempre fue así. En 1989, el Tour no estaba decidido y Greg LeMond y Laurent Fignon se jugaban la carrera en una contrarreloj que iba a dar carpetazo a esa edición.

Fignon lucía un amarillo que perdió por tan solo ¡8 segundos! El desenlace final no tiene precio, con LeMond aguardando la llegada de Fignon y este desplomándose ante los periodistas tras conocer que había perdido el Tour. Imágenes imperdibles.

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